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‘ALIENS’ CUMPLE 25 AÑOS

Aliens: El Regreso, es la película más extraordinaria de James Cameron. No necesariamente la mejor, ni la que destila el carácter del realizador en su forma más pura (este honor habría que concedérselo, posiblemente, a Terminator 2) pero un cuarto de siglo más tarde, un servidor vuestro continúa asombrado y humillado ante el mérito desplegado en esta producción habida cuenta de su antecedente: Alien, el 8º Pasajero, un clásico del cine prácticamente indiscutible, cuyo legado cayó en manos de un realizador con un sólo film de envergadura a sus espaldas (Terminator, 1984) y que recogió el testigo con la intención no sólo de honrar el film de Ridley Scott, sino también –y aquí es donde James Cameron se convierte en James Cameron, un cineasta audaz como se ha conocido muy pocas veces en esta historia del cine– de redefinirlo. Es el embrión de la audacia desplegada en T2, en Titanic, en Avatar. Es también una de las mejores películas que he visto en mi vida.

La característica más evidente de Aliens, El Regreso es que representa un cambio de género y tono respecto de su predecesor. Hoy en día sigo cavilando hasta qué punto. Alien, creo que muchísimos estamos de acuerdo, es con El Resplandor el slasher más hermoso, elegante y depurado desde Psicosis. El eje principal del film se sustenta sobre imágenes viscerales, incógnitas (¿cómo funciona el Alien? ¿cuántas salas, corredores, pasillos, contiene la Nostromo?)  y la sensación de que nuestro grupo de protagonistas van a caer uno tras otro ante un enemigo superior.  Aliens se aleja de estos principios hasta cierto punto comenzando por el hecho de que el bicho, en sí, deja de ser tan importante. Aliens pierde la carga mítica de su predecesor (el monólogo de Ash: “Admiro su pureza, un supervivente sin conciencia, remordimientos o  fantasías de moralidad”) para dar paso a Ellen Ripley, principio y fin de todas las virtudes de esta secuela.

Aliens es cine “real”. Mucho más tangible que el original. Ripley es la protagonista, no el bicho. Contiene un tema muy fuerte, muy profundo, y muy orgánico (el de la maternidad) . Hay ensaladas de tiros, hay hostias, y queda la profunda convicción de que Cameron conocía en ese momento sus limitaciones mejor que ahora: lo que le falta a la hora de fascinar tu subconsciente, lo gana a la hora de convencerte de que el extraordinario espectáculo que despliega en pantalla podría quedar, algún día, dentro de los límites de la realidad. Los primeros 25 minutos de Aliens: El Regreso (me refiero a los de su versión extendida, que tras 25 años ya ha calado completamente entre los aficionados, hasta tal punto que es más “original” que el film original estrenado en salas) están dedicados a proporcionarnos esta sensación: Ripley es rescatada de la Nostromo 57 años después de su primera aventura por un grupo de “chatarreros” en busca de cargamentos “naufragados” en el espacio. Nuestra protagonista regresa cerca de la Tierra sin hija –fallecida durante el largo período de letargo de nuestra protagonista–, víctima de estrés postraumático y condenada por la compañía que permitió la muerte de sus seis compañeros. Lo que para otros sería una tara, aquí es una triunfada. Cameron tiene que introducir cantidades masivas de información, pero la información pesa menos que la forma en la que construye la escena. Una secuencia teóricamente formulaica como el informe que proporciona Ripley ante la junta directiva, donde descubre que el planeta original en el que recogieron el embrión del Alien es ahora hogar de colonos, se convierte en un auténtico duelo moral  entre ella y la puta mesa de trajeados. Pasan los minutos y avanza el desprecio de nuestra protagonista ante la autoridad, que ha reducido a Dallas, Kane, Lambert, Brett (“Claaaaro”) y a Parker a meras imágenes de archivo. Ves el cabreo de Ripley, aumentando conforme se da cuenta de ella misma no es más que una mera formalidad. La creen, pero no la creen. Es una loca que les ha dado la llave dorada. El Alien, el arma biológica definitiva, llegará a la Tierra.  “Y entonces pueden despedirse”, vocea cogiendo un puñado de formularios, “de esta mierda que ustedes creen tan importante”. Y ahora hay familias en ese planeta. Y su hija está muerta.

Los recursos de Cameron son, aquí, ilimitados. Me refiero al empleo de dos  secuencias para presentar el desarrollo del Alien, una onírica, al principio, que contrasta con la naturalidad con la que estalla el bicho en la pobre mujer que se encuentran los marines durante su primera incursión (“Matadme”). Me refiero al uso de elementos visuales –pantallas, puntos de luz en un radar–, al uso de los silencios, y, sobre todo, a la forma en la que algunas ideas importantes que podrían complicar el film deliberadamente en un segundo plano (Aliens El Regreso no hace especial hincapié en que PRECISAMENTE la llegada de Ripley la que lleva a la compañía a examinar el cuadrante de la nave extraterrestre, hogar de los huevos de Alien hasta ahora sin explorar)  para engrasar el desarrollo de la acción : Ripley, con el mero objetivo de exorcizar sus demonios y en calidad de asesora técnica, regresa al planeta con un grupo de Marines para averiguar por qué se ha perdido contacto con la colonia.

Ripley va a descubrir muchas cosas a su llegada al LV-426 (la colonia de Hadley’s Hope). Sobre su enemigo, sí –Cameron introduce la idea de la Reina Madre– pero también sobre sí misma. Sólo hay un superviviente en la colonia: la hija menor de los colonos que descubren la nave alienígena, los primeros infectado (cuya condición, insisto, se debe precisamente al informe de Ripley…un “problema” que Cameron prefiere obviar, porque no “pertenece” a este film). La relación madre-hija que se establece entre ambas es la columna vertebral del film, pero ni mucho menos su única ventaja emocional, ni los únicos personajes con gracejo. En este sentido, la galería creada por Cameron es modélica pero de verdad: cuando no está dando la vuelta a los personajes de la original (la presencia de Bishop en plan androide bueno, presentado de manera brutal), nos presenta directamente a hijos de puta de primera división (Carter Burke), cachondos mentales, como Hudson, propietarios de líneas de diálogo que hoy en día se siguen recopilando en Youtube, sargentos chusqueros (Apone) y un apoyo romántico (Hicks, Michael Biehn). Me acuerdo de Drake, de Vasquez, del no tan cobarde Gorman, de Spunkmayer –en Las Horas Perdidas tenemos un lector con este nick, maldita sea–. Cameron haría lo mismo en Abyss: introducir no menos de siete, ocho personajes memorables en su film, que no tendrían por qué ser memorables, pero lo hace de todas maneras. Porque es de sentido común. Te gustará aún más la película. Aunque no lo necesite.

Porque este es un film de James Cameron, director de cine de acción.

Madre mía.

Aliens ya te tiene en vilo durante un cuarto de hora previo –nunca volveré a ver un detector de movimiento de la misma manera– pero se dispara a los 60 minutos y “se dispara” es un eufemismo. Desde que Ripley asume el mando implícito de la misión, apartando a Gorman de los mandos del tanque APC desde el que observan impotentes cómo los marines están siendo completamente borrados del mapa, Aliens es un misil nuclear de película. Sólo Matrix ha introducido semejante carga de acción durante largo tiempo –me refiero a los últimos 40 minutos del film de los Wachowski, desde la entrada de Neo en el edificio– sin abrumarme en ningún momento. La secuencia de las torretas, el asalto de los embriones Alien, provocado por Burke, el lacayo de la compañía, a Newt y a Ripley, el asalto final de los Aliens al Álamo en el que se encuentran nuestros pocos protagonistas –donde luce la planificación del film: sólo se emplearon seis trajes de bicho en toda la película , y finalmente los últimos 25 minutos del film, cuando Ripley desciende al nido para rescatar a la niña en un acto absolutamente desesperado y absolutamente badass –porque tú, en el fondo, sabes que Ripley va ahí a dar hostias hasta quedarse sola–. 154 minutos que suben, suben y no paran de subir y rematan con una pelea final que no hubiera habido Dios que se la creyera si no estuviera completamente entregado a lo que ha pasado hasta el momento. Es un desafío a la suspensión de incredulidad del espectador.  Es un “esto va en serio”. Muy pocos lo han intentado nunca. Casi nadie lo intenta ahora.

Las buenas pelis de acción emplean estas escenas no sólo para entretener al público, sino para hacer progresar la trama. Aliens lo hace. Pero lo que convierte al film en extraordinario es la cantidad de corrientes, motivos y temas que le recorren por debajo, todos ellos dinámicos y todos ellos contribuyentes a alimentar la película,  una décima parte acusación corporativa porque “al menos ellos (los xenomorfos) no se matan entre ellos por un porcentaje”, tres décimas partes drama materno, una décima de comedia negra y crítica al todopoderoso Ejército, y una más de amistades humano-robot,  pero todo ello sin olvidar nunca lo que realmente es: la historia de una madre en busca de su hija –y en busca de ella misma– contra circunstancias insalvables. Ellen Ripley no es la protagonista más divertida de la historia del cine de aventuras (habrá que esperar a la cuarta, porque la tercera llega a niveles increíbles de deprimencia), pero es la más honesta –y con el tiempo, mucho más rica en matices que la martirizada, pero igual de badass, Sarah Connor–: basta con las miradas de determinación de Weaver, su forma de atusarse el pelo antes de que se abran las puertas del ascensor al sótano, sujetando un cigarrillo completamente consumido, reducida a mera trabajadora de carga, quinta rueda … reúne las características que distinguen a su propio director, el currela avispado elevado a la máxima potencia. Ripley y Cameron son mucho más de lo que les exige el sistema. Mucho, mucho más.

Cameron podría no tener un talento natural para esto, pero trabaja más que nadie, suda más que nadie y se lo monta mejor que nadie. Y en 1986 nos regaló un extraordinario ejercicio de acción,  uno de los tres grandes “Blockbuster Fox” de los 80 –Depredador llegaría un año más tarde, Jungla de Cristal lo haría en 1988– una carta de amor al proceso de “cómo narrar cine de acción”, un film que produce verdadera satisfacción y sensación de cierre tras una experiencia extenuante, pero nunca abrumadora (Newt abrazada a Ripley gritando “Mamá”, al término de su experiencia: no se puede ser más obvio ni más eficaz, ni emocionalmente más POTENTE, porque se lo ha ganado)  y siempre  trabajando desde el respeto que le mereció el precedente, manteniendo intactas ideas originales de su predecesor y llevándolas un paso más allá, en una atmósfera más grande, más espectacular, y irremisiblemente… mundana. Cameron tiene mejores pelis, tiene peores pelis. Pelis más relevantes como “James Cameron presenta:”, como “visionario”, “revolucionador del medio”, “vendetresdés” o compañero de fatigas de Chuache como gran estrella de acción del siglo XX.  Pero en ninguna otra ha dependido tanto de una circunstancia cinematográfica externa tan pesada como la de estar a la altura de un legado histórico, relevante, erudito, impuesto por un magistral film precedente. Y es al salvar este déficit, y más aún jugando a lo que él sabe en vez de imitar, cuando James Cameron se convierte en James Cameron.

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  • Vennora

    a mi lo que más me gusta es que ‘Alien’ y ‘Aliens’ las veo únicas entre sí. No las puedo comparar. No me pasa con ninguna otra franquicia.
    por otra parte, BRACERO, en el pack que comercializaron de la tetralogía de Alien, venían las dos versiones de cada entrega.
    PD:¿Y cómo nos los cargamos? ¿Con palabrotas?
    PD2:siempre estuve enamorado de Vasques.

  • Leto

    Gran artículo sin duda, y lo que es mejor, dan unas ganas enormes de volver a visitar este absoluto peliculón.

  • Arthas_Nerzhul

    Vaya que casualidad, este domingo la volví a revisionar. Grandisima pelicula, es mi favorita de la tetralogia.

    Pd: Hudson es el puto amo de las frases epicas.

  • Gandalf112

    Homenaje mu sentido, Rafa… totalmente dacuerdo… como bien dices, hay líneas d diálogo absolutamente magistrales… (aunk prefiero mil veces la versión original, el doblaje contiene perlas tales como: “Vasquez, alguna vez t han confundido con un hombre?” “no, y a ti?”; “mi experiencia de combate son, incluído este, 27 saltos, 26 simulados”; “no podemos usar fuego real, entonces q vamos a usar, palabrotas?”; “esta niña sobrevivió ella sola durante dos meses en este infierno”. “Muy bien, pues pongámosla a ella al mando”; y el mítico “Apártate de ella, puerca!”) con una sola frase t describen un personaje mejor q con media hora d metraje… a mí juicio, la mejor d Cameron, una puta obra maestra…

  • _Lumiere_

    Estoy de acuerdo en que es una gran película y una manera muy interesante de hacer una continuación y no repetir la fórmula de la primera parte, yo lo tengo clarísimo para mí la mejor película de Cameron con diferencia, nunca me canso de verla está rodada de puta madre y visualmente me parece una gozada, ahora eso si para mi gusto está muy por dejabo del Alien de Scott, está muy bien pero la primera parte juega en otra liga.

    Alien El Octavo Pasajero: Obra Maestra.

    Aliens El Regreso: Peliculón.

  • berraco

    Artículo cojonudo, si señor. También es una de mis pelis favoritas, he perdido la cuenta de las veces que la he visto.

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