Reportajes

BECARIOS EN HOLLYWOOD

La reciente demanda presentada por un guionista contra dos importantes agencias de talentos estadounidenses citando discriminación ha dado pie a un debate bastante interesante entre el guionista John August, del que hemos hablado más de una vez en esta web y la joven y recién llegada ayudante de producción Nicole Iizuka (trabajó en Posdata: Te quiero) sobre la estructura de acceso en Hollywood y a la importancia de los becarios dentro del sistema.

Foto: Entertainment Careers

Los antecedentes y el meollo

El guionista Justin Samuels demandó por 8 millones de dólares a la CAA y a William Morris Endeavor –dos de las agencias de talentos más importantes de Estados Unidos– por “prácticas discriminatorias”, particularmente contra las mujeres y los no-caucásicos. La  noticia original (por cierto, aquí está la demanda en .pdf, para los fetichistas de lo legal) contiene declaraciones del propio Samuels en las que asegura que esta discriminación procede del hecho de que, en Estados Unidos, “la industria cinematográfica es un entorno completamente cerrado. Para que te lea un gran productor o un estudio, un agente tiene que mandar tu trabajo. Esto deja fuera, de manera desproporcionada, a los que no son blancos”.

Estos comentarios llamaron la atencion del guionista John August, quien en un post sobre la demanda, hace la presunción de que si Samuels no ha conseguido todavía trabajo, puede deberse a que “ni se ha ido a vivir a Los Ángeles, ni ha trabajado de chico de correos en una agencia, ni ha ido a una escuela de cine”.

Samuels se enteró del post y dio la oportuna réplica en dos comentarios. El primero es un “no me conoces, no me juzgues” estándar, pero el segundo (#84, para ser más exactos), aborda la situación actual de los becarios en Hollywood. Y a ver si os suena esto: “En muchas ocasiones las becas no se pagan, lo que significa que el becario trabaja gratis. Es explotación en su forma más pura. Está bien si sus padres o el Gobierno están dispuestos a ayudarle, pero de lo contrario terminará durmiendo en una caja de cartón”.

La contestación de August en un artículo posterior reconoce cierta parte de razón. “Está claro que las becas gratis favorecen a quienes tienen dinero y no necesitan cobrar”, pero estima que este tipo de becas “son parte muy pequeña del ecosistema de Hollywood”. Luego suelta la bomba. “Todos los becarios de Los Ángeles podrían subir mañana a los cielos y la ciudad funcionaría perfectamente. Una parte mucho más fundamental del entorno de trabajo del film y la televisión está conformada por ayudantes de producción y asistentes que cobran un salario que, aunque escaso, permite vivir”.

La réplica de Iizuka llegó en un post de su blog Cake & Heels, titulado “Por qué los becarios son indispensables”, en el que aun reconociendo el “absurdo” contenido de la demanda de Samuels,  argumenta que los becarios “son el pegamento que une todas las piezas” y su papel no hará sino crecer conforme las compañías que les emplean vean como crecen sus problemas económicos.

“En realidad, la mayor parte de las empresas apenas son capaces de gestionar un salario suficiente para los ayudantes, con frecuencia sobreempleados (¿una “e”?, ¿dos? ¿existe esa palabra?). Si a eso se añade una cantidad inasumible de tareas diarias, sumadas a la escasa voluntad de las compañías para contratar más empleados, estamos en un lugar en el que los becarios son una absoluta necesidad”.

Y más aún, Iizuka hace referencia al Sistema. “la estructura de contratación de Hollywood hace casi imposible que alguien ‘irrumpa’ en el negocio sin contar con una larga lista de trabajos de becario en su currículum, que respalde sus afirmaciones de que él o ella va en serio y es capaz de dedicarse a este modo de vida en los últimos años. Sin estos programas de becas, los filtros empleados para desechar a los inútiles quedarían invalidados”.

La contrarréplica

La respuesta de August –muy acostumbrado a dialogar con sus lectores– aprecia algunos puntos buenos del post de Iizuka, particularmente en lo que se refiere al proceso de criba al que se someten los becarios. Pero en términos generales se ratifica y asegura que los becarios “no son esenciales” en la industria del cine estadounidense. El propio August remite a su experiencia personal, en un verano que contrató a tres chavales.

“Como no podía estar seguro de que fueran a presentarse a trabajar, les asigné tareas no esenciales: leer guiones que no nos importaban o almacenar cajas”, explica August, quien lamenta que Iizuka no aporte enlaces de casos concretos en su post y matiza que la falta de becarios podría verse solventada si se contratan directamente a los ayudantes en las “mejores escuelas”. “Sin pasar por el proceso de una beca, tardarían más en hacer su trabajo, está claro. Pero el sistema sobreviviría”, añade.

“Está claro que el sistema actual es merecedor de críticas justas, porque beneficia a jóvenes que se pueden permitir trabajar gratis. Pero al mismo tiempo equilibra las oportunidades:  el nepotismo no sirve de mucho cuando estás fotocopiando cosas y llevando cafés. O lo haces bien o no. Los becarios se encuentran ante una buena oportunidad para probarse a sí mismos”, concluye.

((Nicole lee la respuesta de August. Y sólo puede tuitear una breve respuesta al respecto))

“Oh, no”.

¿Qué dice el Gobierno de los Estados Unidos de América en este sentido?. El propietario de la conocida distribuidora estadounidense Magnolia Pictures, Mark Cuban, (y propietario de los Dallas Mavericks), aborda en su blog esta circunstancia a través de un texto que le entregó su jefe de recursos humanos. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos sentencia (aquí, el .pdf) que:

“En el caso de las becas no pagadas, el formador no debe obtener ventaja inmediata de las actividades de los becarios”.

“Por lo tanto”, apunta Cuban, “en el caso de la industria del entretenimiento si la companía no emplea el criterio de un becario que se ha leído un guión que nadie quiere, pero le está instruyendo sobre cómo leer guiones, no hace falta que se le pague. Pero si alguien realiza algún tipo de decisión basada en el trabajo del becario, entonces se le tiene que pagar por su tiempo”.

Si el becario cree que se le ha tratado injustamente, las consecuencias son claras. “La principal razón por la que no se ven demandas de becarios es porque no suelen demandar. En la mayor parte de los casos, tienen miedo de entrar en una lista negra, y prefieren emplear su beca como referencia para futuros trabajos”, apunta Cuban.

EDIT: Cuban está de acuerdo con el sistema de becas no pagadas. “Uno de las ventajas que se están extrayendo de esta gran recesiçon que atravesamos es que ahora mismo hay personas con mucho talento sin trabajo, o que han perdido su trabajo”. Cuban dice:  “Pensé que podíamos reunir a un grupo de talentos  que disfrutarían de las becas y obtendrían una experiencia valiosa que añadir a sus currículums. Cuando la economía mejorara podrían ocurrir dos cosas: o bien les contrataríamos gracias al beneficio que generaríamos, o bien mejorarían sus posibilidades de encontrar un trabajo asalariado”.

  • Grandier

    Que grande es M. J. Fox por dios!!!

  • Gunn

    “Como no podía estar seguro de que fueran a presentarse a trabajar, les asigné tareas no esenciales: leer guiones que no nos importaban o almacenar cajas”, explica August”

    (el parrafo era este, pero se lo ha comido esto, no se porque :/ )

  • Gunn

    No me extraña, John Constantine, el parrafo de <> es para mear y no echar gota.

  • jasv

    Un articulo muy interesante,pero echo en falta alguna referencia de tipo sexual a la que nos tienes acostumbrados,sino pensare que tienes un negro o peor aun un becario que te escribe algunos articulos.

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