Críticas

DESTINO FINAL 5

Desde dentro, como peli, Destino Final 5 es una especie de sprint final con espumarajos por la boca y bandazos tras una larga y agotadora carrera. Desde fuera, dudo que en 2011 a nadie le importe una mierda si “la muerte tiene un plan”, o recuerde que el primer film estaba protagonizado por Devon Sawa y Stifler, o se entere de que la abuela fuma. Han aprovechado el rollo del 3D y se han limitado a repetir consistentemente los patrones de siempre: sus escenas de muertes, que ojo, tienen el mérito de que son secuencias centradas en el suspense, y prolongan con mucha profesionalidad –su director, Steven Quale, fue segunda unidad de Avatar– la “agonía” del espectador hasta su sangriento clímax. Pero huelen. Olían desde la dos. No cambia nada.

Aquí somos todos señores y señoritas de mundo así que no es necesario extenderse mucho con el argumento: personaje X tiene una visión sobre una catástrofe. La catástrofe se cumple pero, gracias a la premonición, se salvan el personaje X y sus amigos. Hete aquí no obstante que la Muerte es una trabajadora concienzuda y durante el metraje del film se va a asegurar de que los supervivientes son eliminados uno a uno a través de rocambolescos accidentes. En torno a la media hora o así suele aparecer Tony Todd para tocar los cojones a las futuras víctimas a través de crípticos mensajes que en general no sirven de mucha ayuda. Hay una especie de clímax final chuchurrío –porque el villano de estos films no es tangible y es absolutamente invencible, un problemilla que los creadores se han pasado por el forro durante la última década– y dos o tres años después llega la siguiente peli. Repetir.

No obstante: un respeto. Cinco pelis son muchas pelis y hay algo en la fórmula que funciona. Vaya por delante que me cae bien esta serie por dos motivos: primero, que como buena saga de terror no tiene ningún reparo en reírse un poco de sí misma. Durante la promoción de este film, sus protagonistas parodiaron Salvados por la Campana, por el amor de Kapowski. Segundo y más cinematográfico, que tiene muy claro que su columna vertebral se compone de escenas muy trabajadas en las que las víctimas del film son eliminadas a través de una serie de coincidencias que desembocan en… como lo decía Javi… al principio se cae una canica al suelo y al final te cae encima un piano. Mecanismos de Goldberg. Eso. Eso y, oh, sus hecatombes iniciales. El accidente de tráfico que abre la segunda entrega sigue coronando el ranking, pero el colapso del puente con el que arranca esta quinta parte es bastante superior al descalabramiento de la montaña rusa en la tres, el Carmaggedon de la cuarta e incluso, el accidente de avión de la película inaugural. A diferencia de la película precedente, aquí la Warner ha decidido gastar dinero y, a juzgar por la impresionante escala del decorado del puente, chico si se nota.

Al margen del presupuesto, Destino Final 5 se diferencia de sus predecesoras en algunos aspectos: al menos tres de sus protagonistas, David Koechner (Anchorman) Nicholas D’Agosto y Miles Fisher –cuya imitación de los elogios cienciólogos de Tom Cruise sigue siendo ese oasis en el océano de mierda que es Superhero Movie– son actores con una marcada carrera cómica que acentúa la vena de cachondeo que destila la peli. También, por increíble que parezca, hay un intento de dar una vuelta de tuerca al argumento: se supone que los protagonistas pueden evitar su muerte si consiguen que otra persona perezca en su lugar. Es una idea que abre bastantes posibilidades pero aquí acaba en el váter. Porque básicamente estamos hablando ya de una quinta entrega y a no ser que alguien se decida de una vez a cerrar el chiringuito, las posibilidades de avanzar su trama son prácticamente nulas.

¿Las muertes? Un poco inconsistentes pero con grandes momentos. Se pueden dividir en dos categorías, las tradicionales (dos de las cuales son especialmente logradas –pista: no os acerquéis al asfalto hirviendo y ni se os ocurra operaros los ojos–) y aquellas en las que prima el efecto 3D bajo el que se ha concebido esta película, y que suelen involucrar objetos metálicos disparados en dirección al espectador a una velocidad no compatible con la vida humana. Estas son un poquito más pedestres (¿dos empalamientos consecutivos? Nigga, please…) pero podéis echaros unas risas viendo la cara de vuestras churris, si son del género aprensivo. Misoginia light aparte, a la peli se le pide que cumpla el cupo de dos o tres escenas realmente inventivas. Las tiene.

Destino Final 5 no da para hacer una crítica cachonda –lo que puede ser bueno o malo, según como se mire–. Da la sensación no obstante de que la serie está sumergida en formol y nadie tiene el más mínimo interés ni en progresar sobre la idea, ni en desmelenarse hasta convertir Destino Final en el desmadre que está destinado a ser. Con la mano en el corazón, yo es que soy fan de estas chorradas. Son muy competentes y están muy cómodas consigo mismas: no enarbolan mensajes sobre la oscura naturaleza humana, me conocen muy bien, y siempre tienen claro dónde distingo lo alegremente estimulante de lo densamente perturbador. Es algo.


Steven Quale | Eric Heisserer | Nicholas D'Agosto, Emma Bell, Tony Todd, Miles Fisher, Ellen Wroe, Jacqueline MacInnes Wood, P.J. Byrne, David Koechner | Brian Pearson | Brian Tyler | Eric A. Sears | David Sandefur | Craig Perry, Warren Zide, John Rickard | Sheila Hanahan, Richard Brener | Brian Pearson | Jellystone Films, New Line Cinema, Practical Pictures | Warner Bros. |
  • Eweisze

    Vaya, no esperaba que fuera buena. Yo vi las tres primeras, la 1 me entretuvo y las otras dos me parecieron basura. La 4 me la saltaré (total) y esta ya la veré en dvd.

  • https://www.lashorasperdidas.com/ Ángel Vidal

    Estoy gratamente sorprendido. Después de leer las buenas críticas me había picado el gusanillo y me alegro de haber ido a verla.

    Me parece la mejor entrega de la saga (sí, puristas, mejor incluso que la 1), está dirigida de puta madre, es más divertida, se nota el presupuesto, sale más veces Tony Todd, se han molestado en introducir un giro de guión realmente innovador (aunque, lamentablemente, poco aprovechado) y cuenta con actores medio decentes. Me ha recordado un poco a Scream 4, a pesar de estirar la saga, han conseguido sacar momentos de brillantez cuando ya parecía todo acabado.

    Las muertes de la saga, con la excepción de algunas de la 1ª Y 2ª parte, se suceden a toda hostia, sin que de tiempo a crear una atmósfera adecuada hasta la resolución final. Aquí están mejor llevadas y hasta se han molestado en cuidar a los personajes más que de costumbre para que nos importe/deseemos ver su muerte. Hasta la típica escena del funeral tras el primer incidente tiene más empaque que de costumbre (y metiéndole su dosis de humor a pesar de ello). En las otras entregas a los personajes parece que no les importe lo más mínimo que la gente muera a su alrededor.

    De mejor a peor (teniéndolas frescas ya que las he visto esta semana de nuevo):

    – Destino final 5

    – Destino final – Está bastante desaprovechada (como la saga en general, este concepto daría para mucho más), se nota que está hecha con cuatro duros y la dirección de Wong no es todo lo buena que recordaba, pero aún así tiene el grado mítico por ser la original.

    – Destino final 3 – Aquí estoy un poco dividido, no se lo curraron demasiado, pero es bastante aceptable. El inicio del parque de atracciones es bastante bueno y cuenta con Mary Elizabeth Winstead, lo cual es un plus. Es una entrega de quita y pon ya que desarrolla bastante al margen de las anteriores, pero no está mal.

    – Destino final 2 – Tiene el mejor inicio de la saga y unas muertes bastante curradas, pero se va al carajo. El final me pareció insultante.
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    – Destino final 4 – JODIDO MONTÓN DE MIERDA.

  • 00110011

    Interesante….

    Yo estudié medicina y biología, después hice la oposición para la prueba de acceso y ahora estoy en periodo de formación en uno de los institutos forenses de Madrid. Estoy casi terminando para ser medico forense. Aunque también debo decir que hace dos años tuve una gran depresión por las primeras carnicerías que tuve que ver en las primeras autopsias. Por mucho que uno se prepare y tenga un estomago muy fuerte, yo lo pasé muy mal.

  • Bracero

    No exactamente tio, yo he estudiado Criminologia y Política Criminal, y tenía una asignatura que era la que comentas medicina legal, y las prácticas las tuve que hacer en el anatómico forense de Barcelona. Lo de las oposiciones voy a empezar con ello ahora, pero no tiraré por la rama de forense sino más por la rama de administración de justicia (y en futuro intentaré meterme en prisiones). En qué estás metido tú (si se puede saber claro)¿?¿?¿?

  • 00110011

    Dios mío bracero, no me jodas que has estudiado ¿medicina legal/forense? Tío, me has dejado absorto. Pues ahora tengo un montón de preguntas que hacerte, pero esta es fundamental ¿Has hecho la oposición del Mº justicia? Bueno, puede que me este precipitando. Presenciar una autopsia puede significar otra cosa. jejeje

    Debes saber que en esta web tienes un compañero.

  • Bracero

    La verdad es que comparto muchos puntos de todos los argumentos dados anteriormente, pero también quiero explicar una cosa (que se adhiere más a la tesis de Raffaelgg). Por los estudios que realicé en la Facultad tuve que presenciar una autopsia en vivo de una mujer que habia sido víctima de la violencia de género, como he dicho antes soy una persona que es capaz de ver cualquier tipo de escena gore por dura que sea, y por eso no temía en exceso a la prueba a la que nos sometieron, pero tb he de reconocer, que si no fuera por muchas de esas películas, seguramente la experiencia hubiera sido bastante más “perturbadora” de lo que al final resultó ser. Obviamente mi predisposición y mi impermeabilidad a la violencia tuvo mucho que ver, pero la pregunta es, fue lo único?¿

  • _Lumiere_

    Totalmente de acuerdo contigo lufannag.

  • lufannag

    Gracias por la incómoda confesión, rafaelgg. Es obvio que hemos desarrollado cierta insensibilidad hacia la violencia “estética”, igual que hacia otros muchos estímulos del audiovisual. No nos impacta tanto una mutilación o una sangrienta batalla bien coreografiada, igual que ya no nos apartamos viendo llegar un tren hacia la cámara (ni siquiera en 3D, lo siento Cameron).

    En nuestra sociedad, nuestra generación conoce poco de guerra y de violencia real, en términos generales. Gracias a dios, claro. La vivencia de algo realmente violento no se puede comparar a lo que ofrece la ficción, que está siempre delimitada, que termina cuando la escena se acaba o cambias de canal o cierras el libro… la apartas como un mosquito molesto. La presencia, el olor, tu propia acción dentro de un escenario horrible… He conocido a personas que me han hablado del olor de la piel quemada, de llantos de una madre desesperada al ver morir a su hijo, de la impotencia de ver a una niña violada cien veces llena de sangre y semen. Experiencias así cambian la vida y no tienen nada que ver con el más cruel de los relatos. Es decir: tranquilo en ese sentido porque todos somos capaces de horrorizarnos. Es sólo que la forma en que estamos acostumbrados a verla es fría y distante. Y no sabemos la suerte que tenemos a veces de que sea así.

    Es algo de lo que nos viene a decir Haneke en Funny Games (esos horribles planos dilatados que no conceden al espectador la tregua de una elipsis, incluso en las apelaciones al espectador que hace el asesino, haciéndole cuestionarse su propio deseo de que acaben con él). En fin… justo acabo de terminar “El poder del perro”, de Don Wislow. Me ha dejado imágenes más impactantes que cualquier película, lo prometo, y acabo de leer esta frase suya en una entrevista, que me parece que resume todo esto:

    “Hay directores de cine que hacen que una escena de violencia parezca hermosa, como verdaderas coreografías, pero la violencia nunca tiene lugar a cámara lenta, es repugnante y repentina”.

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