Críticas

STELLA

En su habitual interés por la infancia, las relaciones paternofiliales y el hecho de crecer, la directora Sylvie Verheyde aborda en Stella su lado más personal, no en vano, esta película se centra en la preadolescencia de Stella, una niña cuyo entorno tiene mucho de aquel en el que se crió la directora. Ambientada en 1977, la película cuenta un año en la vida de Stella, hija de los dueños de un bar y estudiante no muy brillante, que vive compartiendo su día a día con los clientes del lugar y sus dos amigas del colegio. Un año en el que ella está a punto de descubrir numerosas experiencias por primera vez.

Verheyde intenta enfocar la historia con una naturalidad, inocencia y neutralidad propias de un niño, sin moñerías, pero también sin dramatismo excesivo, y sobre todo se nota que hay un tremendo respeto y amor a esos primeros momentos de cualquier niño ante las experiencias que le esperan en la vida. Evita hacer con la película un ejercicio de nostalgia personal o una crítica al entorno y época en la que Stella (y la directora) se criaron. Esta película es por y para Stella, la niña, la protagonista absoluta, encarnada por una sorprendente Léora Barbara, que se come la pantalla.

Resulta muy idóneo, teniendo en cuenta esas intenciones, el tratamiento fotográfico de la película, totalmente naturalista, sin buscar un estilo “cinematográfico”. Permite plasmar en la imagen la mirada de Stella del mundo que le rodea, sin adornos, y también de forma muy coherente al lúgubre ambiente del bar de barrio en el que tantas horas pasa junto a los clientes, escuchando, día tras día, miserias y verborreas de todo tipo entre partiditas de cartas, cigarritos, cervezas y borracheras. La cámara en mano, siempre a la altura de sus ojos, nos ayuda a ver las cosas como ella, aturdida a ratos por lo que le rodea, pero también buceando en ese mundo en el que su desamparo es simplemente su rutina.

Más allá del elemento autobiográfico, se puede decir que Stella es esa clase de película que retrata perfectamente la soledad en la que muchas veces se ven imbuidos los niños, ya no tanto por desamparo, sino porque su forma de ver las cosas dista mucho de la de los adultos, y porque, al final, cada uno vive sus propias experiencias en un contexto único e intransferible, y como en toda primera vez, de forma intensa y a veces violenta. Una visión que bebe, en gran medida, de clásicos como Los 400 Golpes, que también abordaban la difícil adaptación de algunos niños al mundo que les rodea y también, como aquí, la escasa sensibilidad de ese mundo adulto o de otros niños, hacia la sensibilidad infantil.

Estrenada con tres años de retraso, la película es uno de esos pequeños descubrimientos que de vez en cuando se cuela en la cartelera, en este caso gracias a la recién creada Good Films. Además con el aliciente de ver al músico Benjamin Biolay como padre de la niña o a Guillaume Depardieu en uno de sus últimos trabajos.


Sylvie Verheyde | Sylvie Verheyde | Léora Barbara, Mélissa Rodriguès, Laëtitia Guerard, Karole Rocher, Benjamin Biolay, Guillaume Depardieu, Johan Libéreau, Jeannick Gravelines | Bruno Berthemy | Nicolas Gaurin | Nicolas Gaurin | Christel Dewynte | Les Films du Veyrier, arte France Cinéma, WDR/Arte, Canal +, CinéCinéma, Centre National de la Cinématographie (CNC), Region Ile de France, Banque Populaire Images 8, Soficinéma 3 | Good Films |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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