Reportajes

LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL CELULOIDE

Las compañías Arri, Panavision y Aaton han cesado la producción en serie de cámaras fotográficas de cine a lo largo de los últimos doce meses para centrar su negocio en el diseño y fabricación de cámaras digitales. Ha sido un procedimiento tan paulatino que ninguna de las tres compañías ha publicado un comunicado oficial al respecto. No obstante, altos cargos de las tres empresas han ratificado al magacín Creative COW el cese del desarrollo industrial de cámaras tradicionales. Sumado a las recientes noticias sobre la precaria situación de la compañía fotográfica Kodak –la principal responsable de la fabricación de película cinematográfica del mundo–, la periodista Debra Kaufman aventura en este reportaje, Film Fading to Black, el principio del final del cine de celuloide. Y esta vez, definitivo.

“La demanda de cámaras de cine a nivel global prácticamente ha desparecido”, afirma el vicepresidente de la división de cámaras de ARRI, Bill Russell, quien explicó que la producción se ha limitado a demandas concretas de algunos clientes. “Todavía quedan algunos mercados –no en Estados Unidos– donde se siguen venidendo algunas cámaras, pero en números mucho menores de lo que solíamos ver”. Por su parte, el fundador de Aaton, Jean-Pierre Beauviala (foto abajo) explica el motivo. “Nadie las compra. ¿Por qué comprar una nueva cuando ya hay tantas usadas en todo el mundo. Nadie sobreviviría en la industria del cine si no diseñaran cámaras digitales?”

El reportaje de Kaufman aborda tres factores fundamentales que han contribuido en los últimos 36 meses a acelerar la extinción de la cámara tradicional: la amenaza de huelga proclamada en 2008 por la Screen Actors Guild –que termina con la inclusión de un sistema de protección de derechos para los actores cuyo trabajo está recogido en cámaras digitales, afiliados al sindicato AFTRA (que en los últimos años ha centrado su labor en las obras digitales)–, el terremoto y posterior tsunami declarados el pasado 11 de marzo en Japón –que destruyó la única planta industrial del mundo encargada de la masterización de cintas Sony HD SR, empleadas en la práctica totalidad de las series de televisión, situada en Sendai– y, sobre todo, la consolidación definitiva de los sistemas de proyección digital y la estructuración de un ecosistema de distribución cinematográfico a medida.

En este último punto, el momento fundamental llega con la introducción en 2007 de la llamada Tarifa de Revelado Virtual (.pdf) por la cual los distribuidores recuperan, a través de acuerdos con terceras partes (estudios de cine, por ejemplo), el coste requerido para cambiar sus sistemas de proyección. El estudio de cine determina que le resulta más barato contribuir económicamente a la transformación de los cines estadounidenses a la era digital que mantener el proceso tradicional de revelado y envío de las copias en celuloide. Por ello, el magacín informa de que los estudios han obtenido, gracias al ahorro que conlleva esta tarifa, unos beneficios adicionales de 1.000 millones de dólares.

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Así, a finales de julio de 2011, el director de Investigación de Medios de la Asociación Nacional de Propietarios de Cines, Patrick Corcoran, informaba de que el número de salas de cine dotadas de un sistema de proyección digital rebasaba por primera vez en la historia el 50 por ciento del total de las salas del país. Ahora mismo aparecen cada mes entre 700 y750 nuevas salas digitales, y se espera que el año que viene la práctica totalidad de los cines estadounidenses hayan adoptado el nuevo formato.

KODAK

Para ilustrar lo sucedido en las últimas semanas en relación con la compañía Eastman Kodak, Ray Unger, presidente de Forward Investment Advisors, nos recuerda que las acciones de la compañía llegaron a circular, allá por 2007, en torno a los 20 dólares. A finales del mes pasado, y tras el espectacular desplome del 54 por ciento registrado en Wall Street, la companía llegó a cotizar un mínimo histórico de 79 céntimos por acción a consecuencia de los rumores que aventuraban la entrada inminente en bancarrota de la compañía. Los rumores fueron disipados el pasado día 2 de octubre, con la publicación de un comunicado en el que negó que planee acogerse a la ley de quiebras. “Estamos comprometidos a cumplir todas nuestras obligaciones y no tenemos intención de declararnos en bancarrota”, afirmó la empresa, que desde entonces vive en un estado de volatilidad, subiendo y bajando como un globo en el NASDAQ, lo que no suele ser buena señal.

Unger menciona el impacto sobre Kodak de la puesta en práctica de la llamada reforma legislativa de los servicios financieros (la también conocida como Dodd Frank) que limita enormemente determinadas oportunidades de beneficio para las compañías. Pero en términos generales, la propia empresa reconoce el cambio brutal que ha representado el fenómeno de la fotografía digital –con la aparición de las cámaras digitales en los teléfonos móviles– que ha forzado a la empresa a reorientar su modelo de producción: siguen aferrados a la fabricación de película –“no concibo un día en el que dejemos de fabricar película cinematográfica”, asegura el director del departamento de Desarrollo de Nuevos Negocios, Chris Johnson– pero la realidad es que hace unos años a la compañía solo le bastaba obtener un 6 o un 7 por ciento de beneficios dependientes de la fabricación de película. Actualmente, esos beneficios componen un 92 por ciento del total operativo de la compañía.

A nivel humano, cabe destacar que la difícil situación económica de Eastman Kodak ha comenzado a amenazar la calidad de vida de los más de 38.000 trabajadores jubilados de la compañía –pionera en su día en la adopción de políticas de beneficios laborales–. “Si la compañía se declara en quiebra o es comprada, es muy posible que la mitad de sus jubilados no puedan seguir disfrutando del seguro médico del que dispone en la actualidad”, advierte el presidente de la Asociación de Jubilados Eastman Kodak, Bob Volpe, en comentarios recogidos por la emisora de radio NPR.

Pinchad en la imagen para escuchar (.mp3, 1.88 Mb)

EN DEFENSA DEL CELULOIDE

Ya en 1997, el crítico Godfrey Chesire aventuraba en The New York Press que “en algún momento de los próximos años –quizás una década o más, pero me quedo con la fecha más cercana– el último cine comercial hará el cambio al sistema de proyección digital, y el medio de la película cinematográfica habrá llegado realmente a su fin”. Sin embargo, atendiendo a fuentes de la industria, todavía existe cierto margen de maniobra para la industria del celuloide, en particular en el ámbito de la restauración.

En este sentido, el vicepresidente ejecutivo de la sección de Masterización Digital y Restauración Cinematográfica de Sony, Grover Crisp, indica que “si bien estamos siendo testigos de un nuevo entorno y todo el mundo está avanzando un poco a ciegas, lo importante sigue siendo mantener las sensibilidades tradicionales de lo que es la preservación y lo que representa”.

Sin embargo, muchos coinciden en señalar que la era del celuloide está tocando a su fin. Uno de ellos en particular es la artista británica Tacita Dean, una de las mayores defensoras del sistema tradicional quien, en un artículo que firmó para el diario The Guardian, no pudo esconder su sorpresa tras conocer que la compañía Deluxe había ordenado a su laboratorio en el Soho londinese el cese inmediato de la fabricación de película de 16 mm.

Tacita Dean, via Artnet

“Mi relación con el laboratorio era de carácter íntimo”, asegura Dean. “Ellos cuidaban de mi trabajo. En cierto sentido, eran mis protectores”. Deluxe no va a abandonar el procesado de films de 16 mm., pero les resulta “enormemente molesto” trabajar con la vieja película, según Dean, quien entiende el proceso como una forma de creación artística, desde el rodaje hasta la proyección; pasos entre los que existen “varios episodios de transformaciones mágicas que introducen en el trabajo varias capas de intensidad. Por eso, la imagen de la película es diferente a la imagen digital: es algo más que emulsión frente a píxeles, sino algo más profundo, que tiene que ver con la poesía”, explica la artista, quien aboga por la creación de un laboratorio específicamente diseñado para el tratamiento de películas en ese formato.

Dean, que presenta este mes la obra Film —aquí una crítica enormemente positiva del Guardian, aquí, imágenes de la presentación– en la Turbine Hall de la Galería Tate, no está cada vez más sola a la hora de defender las bondades del celuloide. Incluso Steven Spielberg, declarado admirador hace tres años del formato tradicional, ha reconocido que “los días del celuloide están contados”. El director, no obstante, declara junto con colegas como Scorsese que seguirá “fiel a esta forma de arte analógico hasta que cierre el último laboratorio”. Precisamente Scorsese nos proporciona un contexto más romántico: “El cine comenzó con una relación física y apasionada entre el celuloide y los artesanos y artistas que lo manejaban, lo manipulaban y llegaban a conocerlo como un amante conoce el cuerpo de su ser amado. No importa  a dónde vaya el cine, no podemos perder de vista sus comienzos”.

  • rolo_tomachi

    Hace muchos años, cuando empezaron a rodarse las primeras peliculas digitales de forma integra, pensaba que se notaba y el formato cine era mejor, ahora la cosa a mejorado, he visto peliculas que han sido rodadas en digital y creia que estaba rodada en 35 de toda la vida.

    Cuando tarantino dijo esa chorrada de dejar el cine llegado a la era digital fue en el año de Kill Bill vol1 y 2 en 2003-2004. En el año 2007 estreno su Greendhouse:Death Proof, rodada completamente en formato digital, incluso el propio tarantino se encargo de la fotografia por lo comodo que era rodar con ella. Aunque luego volvio a rodar en 35mm con malditos bastardos y por lo que lei en una entrevista, llego hasta tal punto de que hubiese una claupsula para que los bastardos no se estrenase en ningun cine digital.

    Tarantino de agarrara al 35mm hasta que se extinga, y cuando se haya ido, rodara sus peliculas en digital, porque , él ama las peliculas, y eso es definitivo.

    Apocalypto esta rodada en digital por ejemplo, y es una autentica belleza.

  • Subcdte Nachete

    “Antes salía una foto movida o mal hecha y era una foto perdida que no veías hasta el revelado, ahora la puedes eliminar en la misma camara al momento y volver a hacerla en condiciones”.

    Cierto. Pero también tenías esa sensación de incertidumbre hasta el momento del revelado. ¿Habrá salido bien? ¿Mal?. La mayoría de las veces acababas un “pelín” decepcionado pero en otras ocasiones te ibas a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Parece una tontería pero era una de las partes que más me gustaban de la fotografía tradicional. Eso se ha perdido con la digital. La parte positiva, que es infinitamente más fácil conseguir fotos técnicamente buenas. Otro asunto es lo que transmitan…

    Hasta luego.

  • 00110011

    En eso tienes mucha razón. Aunque yo solo sea un simple espectador que le gusta mucho el cine, entiendo muy bien lo que dices, Raskolnikov.

  • Arthas_Nerzhul

    “Por contra puedes disparar 100 fotos a un coste mínimo cuando antes te lo pensabas mucho más con tu carrete de 36 fotos con el problema de que a veces dejabas pasar algo destacable.”

    Antes salía una foto movida o mal hecha y era una foto perdida que no veías hasta el revelado, ahora la puedes eliminar en la misma camara al momento y volver a hacerla en condiciones.

  • http://www.tombstonexpres.blogspot.com Raskolnikov

    A mí me jode porque, como cineasta aspirante, he trabajado en muchas ocasiones con material digital pero no con mateiral fotográfico. Tiene algo de simbólico, trabajar con celuloide, al fin y al cabo es el material con el que se asocia al cine desde su nacimiento. Creo que si hubiera tenido la oportunidad de trabajar con él ya, tal vez no me molestaría demasiado, pero tal y como está la cosa, me entristece la posibilidad de que tal vez nunca llegue a escuchar en el trabajo el click de la cámara pasando cinta detrás del objetivo.

  • 00110011

    He leído el artículo y debo decir una vez mas que Rafa ha estado genial.
    También me sumo a los que dicen que hay que aceptar los avances que estamos teniendo en la tecnología.

    De todas formas también quiero decir que los románticos pueden estar tranquilos. Es verdad que ellos vivirán y experimentaran el inicio de un cambio de formatos, y eso será muy duro de digerir, pero los profesionales y artistas (como ya lo han hecho muchos fotógrafos en su momento día) pueden preservar y proteger el formato tradicional para alargar, aunque sea un poco más, su vida. Y descuiden, porque cuando todo cambie de verdad, nadie estará vivo para verlo.

  • http://fernandopolanco.indieroom.net Fernando Polanco

    La nostalgia saldrá cara.

  • naxete_69

    La verdad es que a lo largo de toda la historia de la humanidad siempre ha habido mucho temor y recelo hacia lo que evoluciona (que se lo digan si no a la religión) pero poco a poco se aceptaran los cambios. Lo que no veo tan claro es que el 3D sea el futuro, por lo menos el que tenemos ahora es cutre y chapucero. Si lo perfeccionan pues igual sí. En cualquier caso tampoco hace falta tenerle tanta manía, si quieres ver una peli en este formato pagas un poco más y ya está. Nadie te obliga a ver la peli así. Por eso una vez más el listo de James Cameron ha dado con la solución para ganar más dinero. Y todos tan contentos. Lucas y Spielberg ya fueron criticados en su época por crear los multicines y las películas que atraían a las grandes masas. Pero seamos sinceros, sin ellos hoy en día difícilmente iba a ser rentable el cine sólo con películas como “Ciudadano Kane”, “Cayo Largo” o “El hombre tranquilo”. La parafernalia traída por Spielberg y sus colegas fue necesaria para la existencia del mismo.

  • Subcdte Nachete

    Tengo una sensación de “deja vu”. Me recuerda mucho a lo que he leido cuando los pintores de retratos se lamentaban por la llegada de la fotografía.

    Ahora, los que estamos aqui podemos presumir de ahber conocido la era analógica y la digital. Yo miro este proceso como un balance de pros y contras. Es innegabe que el grano y la textura del papel son aspectos que la fotografía digital ha barrido. Por contra puedes disparar 100 fotos a un coste mínimo cuando antes te lo pensabas mucho más con tu carrete de 36 fotos con el problema de que a veces dejabas pasar algo destacable. Creo que los aspectos positivos son mayores que los negativos y que no queda otra cosa que adapatarse.

    En el cine, sinceramente me parece que esta transición va a ser menos dramatica que con la fotografía.

    Hasta luego

  • grijaldo

    La evolución es lo que tiene,de nada sirve ponerse romántico.
    Yo también hice imagen y sonido en FP y me harté de revelar fotos y sin embargo ahora coges la cámara,la conectas al ordenador y te las sacas con una impresora,solo tienes que preocuparte del papel,no hay color.

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