Críticas

MISIÓN: IMPOSIBLE – PROTOCOLO FANTASMA

ESTAMOS JODIDOS. Un facineroso ultracomunista, ultrapocalíptico, ultranazi y ultratodo se ha hecho con los códigos de lanzamiento de un arma nuclear y pretende iniciar una guerra entre Rusia y Estados Unidos. Frente a él se plantan cuatro valientes: el incombustible superagente Ethan Hunt (Tito Tom, más Tito y menos Tom que nunca), un chupatintas (Renner) y los restos de la Impossible Mission Force (Paula Patton y Simon Pegg), la mejor unidad de espías del mundo que –por motivos que no vienen al caso– se encuentra completamente en las últimas.  Sin dinero, sin contactos, sin apoyo, y con los gadgets rotos, nuestros héroes improvisan como animales y a contrarreloj para salvar al mundo de la destrucción total. El resultado es una peli desarrollada durante muchísima parte del metraje con un pulso magistral por Brad Bird, y que solo puedo cargarme si me pongo la bufanda, el sombrero, la pipa y las gafas redonditas de Capote: su villano es un poco castaña, el film pierde bastante ritmo en su parte final y el epílogo es una agonía de diez minutos (del que no hablaré aquí porque… porque es agónico, coño). Ya está. Al resto: disfrutad como enanos y enanas. Honestamente, es de las pelis que te dan ganas de poner una frase rollo “¡¡Si no sacáis la lupa… ESTO es espectáculo, cullons!!” –  Las Horas Perdidas, a ver si me la cuelan en la portada del Blu Ray. Lo haría encantado, y dormiría con la conciencia de un bebé.

Dicho esto, Misión Imposible – Protocolo Fantasma, descansa fundamentalmente sobre los hombros de dos personas: su director, Brad Bird, y su actor protagonista y tanto o más importante: su productor y mente maestra, Tom Cruise. Para el primero, supone el salto al cine de imagen real después de tres films animados, dos de los cuales (El Gigante de Hierro y Ratatouille) me parecen dos gozadas y creo que nadie me va a pegar por decirlo. Esperaba con mucha curiosidad el resultado de su transición en dos aspectos: su estilo visual y su capacidad narrativa. En el primer caso, el resultado puede parecer, en principio, decepcionante por impersonal. No podemos disfrutar de la saturación y los desenfoques de J.J.Abrams, los barroquismos de De Palma o la colombofilia de John Woo. Lo que tenemos aquí es una peli limpia, claramente fotografiada por Robert Elswit y muy formal –pero muy ligera– en sus movimientos de cámara. Brad Bird elige, simplemente, desaparecer. Ya lo ha hecho antes (mirad Los Increíbles), y con esta peli resuelve la incógnita: no hay cambios.  Nivel técnico de gran calibre, genio clásico con los gags visuales.

Pero cuando se refiere a contar una historia, nuestro primo es posiblemente lo mejor que le ha pasado al cine de acción reciente desde que Martin Campbell reinventara la saga de Bond con Casino Royale. Y el film le necesita porque es el más rico y variado en situaciones; un regreso al suspense y a las largas secuencias de tensión, ámbitos mucho menos restrictivos y más difíciles que el espectáculo directo de acción descocada de la tercera entrega. Si bien la premisa es simple, los rodeos son muchos, la carga de información es importante, y las escenas puramente dialogadas son necesarias hasta cierto punto.  Pero lo importante es que se trata del primer film de la franquicia que intenta superar a las complejas piezas diseñadas en la primera entrega, el film con más “clase” de todos. No sé si lo consigue pero tiene dos momentos absolutamente memorables: la incursión de Cruise y Pegg en un pasillo del Kremlin y, por encima de todo, el intercambio múltiple en el rascacielos Burj de Dubai, momento álgido del film y excelente a cualquier nivel que se quiera ver: es la clase de secuencia tan desarrollada –combinando diferentes niveles de desarrollo dramático, desde la acción espectacular a la situación de suspense entre personajes y diálogos– que parece un corto en sí misma.

Bird está en los grandes momentos y en los pequeños detalles. Por ejemplo: Paula Patton está bien integrada en el film, que tiene intención de dar una utilidad a todos sus personajes, incluso a los más accesorios, pero además, la química entre Cruise y Pegg –sustituyendo en importancia a Ving Rhames– medio funciona, lo que permite que la peli entre de puntillas en el terreno de peli de colegas. Zaca, otro ángulo más. El resultado es un ritmo modélico. La peli jamás te aturde, te incita a seguirla, no a desconectar en espera de la próxima escena de acción, ni a distraerte con aspectos indirectamente relacionados con lo primordial, la historia, que en manos de un director más inepto se convertiría en absurdamente enrevesada y que aquí es curiosamente compleja. Nunca pierde de vista su objetivo  y se mantiene fiel a los problemas que se plantean desde un primer momento: es un plan improvisado, todo puede fallar, se acabaron las ejecuciones perfectas de los planes de nuestros protagonistas. Hay una sensación de progresión, maldita sea (fijaos en la secuencia inicial en la cárcel, cómo empieza y cómo va subiendo poco a poco en intensidad). Mezcla además el sentido del espectáculo heroico-Hollywood con la sensación moderadamente lógica, que atiende a unas expectativas realistas de que todo se puede ir al carajo en cualquier momento. Es muy inusual encontrar una combinación así en un film de acción actual, ese pequeño grado de verosimilitud. En un mundo en el que Jason Bourne aparece como un ser humano pero, ah, calcula telepáticamente los movimientos de sus oponentes, Bird llega exactamente al mismo punto eligiendo un camino diferente.

Por eso, cuando la peli llega a India, se lleva un palo bastante atroz (cuidado, fans, con el efecto rebote “me cago en la puta que se le va de las manos”). No me voy a extender en detalles: la secuencia es un bailecito con pibones y cochazos y después entra alegremente en el terreno de la ciencia ficción. Es otra fase del plan. Es entretenida pero es forzada, está pasada de rosca y peor aún: es una secuencia “de las del principio”. Eso no se mete a las tres cuartas partes de peli. A esas alturas, tienes que ir con el cuchillo en la boca y morir por Santiago. Tengo la sospecha de que está ahí para que Jeremy Renner haga algo. Mejor dicho: los responsables de la peli creen que no ha hecho nada en la peli, y eso es mentira y es un error. Renner, que hasta ese momento no ha desentonado ni lo más mínimo, es un actor que se encuentra muy cómodo haciendo personajes un poco enigmáticos y sumando como secundario. La peli le revienta de arriba a abajo con una historia privada innecesaria. ¿Para qué?  ¿Carácter? ¿Un pasado? Do I give a fuck? La peli no sabe poner la guinda y el villano tampoco ayuda. La presencia de Michael Nyqvist es bastante testimonial, le ponen un rollo villano Bond elegante con su chalequito blanco –le falta el gato–  y nunca inspira amenaza (una peli antes, Philip Seymour Hoffman acojona y te convence de que Cruise no tiene ninguna oportunidad contra él), por no mencionar a su inane lacayo silencioso. Como consecuencia, el clímax es insatisfactorio. Rocambolesco y con todas las piezas a punto de caramelo, pero le falta el “tienes que morir, malvado cabrón”.

Y al final dejamos a Tom Cruise y su Ethan Hunt. En esta cuarta peli, Hunt es prácticamente pan blanco –un pequeño deje de “soy el más guai”, tampoco muy exagerado– y está desprovisto de arrebatos moñas. Vuelve a ser el de la primera entrega: un acróbata con una iniciativa endemoniada. No es un gran personaje pero a Cruise le vale, porque pertenece a la categoría de actores que ascienden más por la medida de su entrega que por su talento o su carácter (¿cuántas veces hemos aguantado a un coetáneo como Depp por el mero hecho de ser un tipo “moderadamente interesante”?). Pero en esa categoría, reina supremo. Así que sí: con 48 años, en lo que se refiere a estado de forma, sigue dándonos por el culo pero bien, chavales. Humillante, es la palabra. Aun metiendo barriga y enseñando patas de gallo (chicas: la primera peli de Cruise en la que aparece viejuno, viejuno) este tío es un animal. Y el resultado de ver a un actor hacer estas salvajadas de colgarse a 200 metros es un aliciente excepcional. Es vieja escuela. Y cuando no está volando por los aires, siempre está en total y absoluto control de SU película (porque es el maldito Tom Cruise, básicamente), en cada gesto, en cada diálogo. Lo tiene todo calculado. Puede que nosotros no nos preocupemos demasiado por él –la verdad es que es una lástima que circunstancias extracinematográficas hayan afectado a su impoluta imagen heroica en las pelis; creo que consecuencia de la actual sociedad de la información y del cinismo de nuestros días–, pero él se sigue preocupando por nosotros: una cuarta entrega que rivaliza con lo visto hace ya 15 años, un entretenimiento absolutamente brutal y una prueba de lo que Hollywood puede, y debe, dar de sí en lo que a espectáculo se refiere. Minucias aparte, peli de palomitas de las Navidades. Sin complejos.  Hay películas para ser tiquismiquis. Pero hoy no.

PD: Léa Seydoux. Malvada asesina. Horrenda interpretación, pero Dios bendiga a Francia.

PD2: VISIONADO EN IMAX ALTAMENTE RECOMENDADO. NO RECIBIMOS COMISIÓN.


Brad Bird | Josh Applebaum & Andre Nemec | Tom Cruise, Simon Pegg, Paula Patton, Jeremy Renner, Michael Nyqvist, Léa Seydoux, Samuli Edelman (en el papel de Inane Lacayo), Josh Holloway, Tom Wilkinson | Robert Elswit | Michael Giacchino | Paul Hirsch | James D. Bissell | Tom Cruise, J.J. Abrams, Bryan Burk | Jeffrey Chernov, David Ellison | Paramount Pictures, Bad Robot |
  • Anónimo

    No jodas hombre.

  • Anónimo

    Aquí otro a muerte con la tercera.

  • Anónimo

    Pues no lo sabía mire usted. Otra joya que añadir a su de momento inmaculado curriculum,porque esa peli en lo que a mí respecta es una de las cosas más chachi-pirulis de mi infancia.

    Y oye,que los Increibles tiene más que los superheroes,está el tema de la crisis de los 40,el tedio del matrimonio,la adolescencia,la preadolescencia…todo tocado muy por encima pero estar está.
    A mí ver otra joya,aunque no llega al nivel de El Gigante de Hierro,que eso son palabras mayores.

    En cuanto a esta que decir,una gozada. Es cierto que al final se desinfla un poco pero aún así cumple de sobra,una señora peli de acción.
    Solo por ver al tito Tom colgado a mil metros vale la entrada,que escena,cojones como cabezas de gorila tiene este hombre aunque como bien apuntas sí que es cierto que se le notan algo los años,no podía dejar de mirarle la NARIZ,siempre la ha tenido así?

    Y coincido en lo del villano,es más,creo que hubiese quedado mejor el villano de poli y el poli de villano.
    Por lo menos la pelea final hubiese quedado más creible.

  • Anónimo

    A ésta le ponemos a Philip Seymour Hoffman y entonces JJ va desapareciendo cual Marty McFly en las fotos

  • Anónimo

    Acabo de ver Mision Imposible 4, y es la peor de todas, incluso la de John Woo es mejor, menuda decepcion.

  • http://twitter.com/darkavm Ángel Vidal

    Yo iba ya con las expectativas bajas por los comentarios, pero aún así… Me ha sabido a poco la amenaza a la que se enfrentaban Hunt y su equipo. Le falta ese puntín extra para haber sido más redonda.

    P.D: Paula Patton se merece una película de acción para lucirse ella sola. ¡Qué mujer!

  • Anónimo

      Un villano caricacturescamente histrionico y excesivo como el de Dougray Scott puede ser tan inefectivo e insatisfactorio como otro que sale 10 minutos en todo el metraje.

  • http://twitter.com/darkavm Ángel Vidal

    Rafa, me habías tangado. El villano interpretado por Dougray Scott en la 2ª tiene más profundidad emocional que este. Qué desperdicio; Nyqvist sale unos 10 minutos en todo el metraje. El resto de la película, genial.

  • http://twitter.com/darkavm Ángel Vidal

    Rafa, me habías tangado. El villano interpretado por Dougray Scott en la 2ª tiene más profundidad emocional que este. Qué desperdicio; Nyqvist sale unos 10 minutos en todo el metraje. El resto de la película, genial.

  • sasha

    Es  que el villano en esta entrega es testimonial. Parece el Macguffin de l apelicula . Seymour  Hoffman  daba grima en la tercera parte. Hasta el notas de Scott en la segunda era mejor. Aqui nada de nada solo quiere cargarse el mundo. Hala  y despues a cagarse en los progamadores  del Dark Souls.

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