Reportajes

All the pieces matter

Por Daniel Gil García.

Hace ya casi 10 años que un buen amigo me recomendó Smallville como entretenimiento para el verano de 2004. Y así comenzó todo en mi caso: en cuanto ví hasta donde estaba emitido, tuve que buscar otras nuevas series y llegaron Lost, Supernatural, House, Prison Break y un largo etcétera hasta hoy día que veo entre 20 y 22 series a lo largo del año.

Y sinceramente: ¡no puedo con más! Actualmente tenemos aproximadamente unas 100 series de habla inglesa de donde elegir según nuestras preferencias personales. Esto es algo totalmente inaudito ya que si volvemos la mirada a las décadas pasadas, no existía una producción anual de series superior a 10 o 20.

En este artículo me propongo analizar los diferentes factores que bajo mi punto de vista explican este boom. Y creo que la clave es considerar a las series como un sector
económico más, con su propio mercado, y como tal, con su contexto, demanda y oferta, los tres siempre interrelacionados.

Cuando hablo del contexto me refiero a las condiciones socioeconómicas existentes actuales. Durante esta última década, hemos vivido un nuevo salto tecnológico: Internet, la difusión de la información de forma instantánea. Sin esto, sería imposible para cualquiera poder descargar y ver nuestras añoradas series a las pocas horas de su emisión en la cadena estadounidense o inglesa, ¿ilegal? Sí, pero no queda otra, ya que el factor ansiedad y el miedo a los posibles spoilers es grandísimo.

Tenemos en Internet un elemento de difusión básico e irremplazable, primero fue a través del p2p (dejábamos los ordenadores encendidos por las noches), luego la
velocidad de Internet y de descarga fue mejorando con el Torrent, el Pando, las hoy maltrechas descargas directas y la visualización online.

Además de Internet, en estos últimos 10 años, hemos vivido paralelos desarrollos tecnológicos positivos que han impulsado el desarrollo de las series al proporcionar las condiciones idóneas. Algunos de éstos son los ordenadores con hardware y software más potentes; la mayor velocidad y funcionamiento de Internet; el DVD, Blue-Ray; televisiones de plasma y luego de alta definición; etc.

Por otro lado, cuando mencionamos la Oferta de series de habla inglesa, hablamos de las empresas que las crean: las cadenas de televisión. Se trata de empresas privadas (algunas de pago y otras no) que quieren obtener beneficios con los productos que fabrican, en este caso, las series. Para ello cuentan de diferentes fuentes de ingreso:

– la publicidad por los anuncios durante la emisión en EEUU.
– la venta a otros canales televisivos de otros países de los derechos de emisión
de la serie.
– la venta a posteriori de la serie en diferentes formatos (DVD y Blue-Ray fundamentalmente), así como del merchandising derivado de la misma.

Estas cadenas disponen de diferentes formatos de series emitidas semanalmente (que intento resumir aproximadamente abajo) para tratar de explotar sus resultados al
máximo, medido a través del share y las audiencias y del beneficio económico obtenido.

Porque al fin y al cabo, las series son una mera inversión por parte de las cadenas que intentan sacarle el máximo rendimiento una vez se lanza el producto al mercado, en este caso, que se emite en televisión.

Como todo producto, cada serie va destinada a un grupo potencial de consumidores que forma parte de la audiencia total a la que intenta llegar a través de la publicidad en diferentes medios. En este sentido, existe siempre una gran “guerra” de horarios, días y series ya que las distintas cadenas poseen numerosas series distribuidas a lo largo de la semana y sus horas. De ahí la gran presión que sufren todas ellas en términos de audiencia y que este año 2011-2012 ha hecho que más de un 70% de las series de nueva emisión no haya renovado para una segunda temporada.

Sin embargo, al adentrarnos en el terreno de los géneros encontramos dos tendencias, primeramente la heterogenización llegando prácticamente a todo tipo de producciones desde las aventuras de los amigos del vuelo de Oceanic 815 hasta la ajetreada vida sexual un grupo de solteras neoyorquinas.

Y seguidamente, la falta de ideas, el querer aprovechar el tirón de otras series muy exitosas (Playboy Club & Mad Men o Camelot & Juego de Tronos), y el hecho de que
parece que ya hay series de todos los géneros y subgéneros, ha hecho que actualmente se tienda más a la homogenización. Prueba de esto son los diferentes remakes: algunos innecesarios: Sherlock CBS (aún por estrenar) o Los Ángeles de Charlie; otros con bastante acierto: Hawai 5.0 o Sherlock BBC; o las nacionalizaciones de series extranjeras: The Killing (danesa) y Homeland (israelí).

Esta gran cantidad de series y de géneros solo puede ser explicada por la grandísima demanda que existe hoy en día y que es el sustento básico de éstas. Las razones de este elevado consumo de las series por parte de la sociedad son múltiples y complejas pero voy a intentar desengranarlas sin ser un especialista en muchos campos:

– El tiempo: vivimos en una sociedad estresante, con muchas obligaciones de todo tipo y con bastantes horas de trabajo y en la que disfrutamos relativamente de poco
tiempo de ocio. Además, estos períodos disponibles se encuentran divididos a lo largo del día, lo que hace que cada uno de ellos sea más corto. De esta forma, si uno quiere sentarse a disfrutar de una película, le resulta imposible por su duración, en cambio, el formato de las series se ajusta mucho mejor a las necesidades de tiempo de los consumidores.
– El dudoso gusto sobre la televisión: me refiero a programas de diferente índole que comentan la vida de personajes famosos, concursos televisivos o semi-documentales que no interesan a una parte de la audiencia y que les lleva a la sustitución de la televisión por las series extranjeras.
– La abismal diferencia entre series españolas y de habla inglesa en cualquier tipo de término conocido. Esto daría para otro artículo de igual o mayor extensión que este mismo. Pero lo cierto, es que cualquier espectador habitual de series inglesas reconoce el mundo existente entre la calidad de unas y otras.
– La socialización a través de Internet para comentar diferentes gustos, en este caso las series. Actualmente existen incontables páginas webs, foros y redes sociales donde se pueden comentar de forma general o concreta las numerosas series existentes. Este aglutinamiento hace que el individuo que las ve pueda hablar sobre ellas, difundirlas, enterarse de otras, conocer a nuevos amigos/as, etc. En definitiva, socializarse, no perder el factor humano.
– La superación del idioma: a pesar de que el inglés es el talón de Aquiles de los españoles, la barrera que supone ver las series en inglés a ritmo de EEUU o Reino Unido se ha superado con facilidad. Esto se debe a la colaboración y dedicación de muchos usuarios y comunidades que trabajan incesantemente para conseguir subtítulos en pocas horas. También me gustaría comentar, que ver series en inglés o con subtítulos en inglés es una buena forma de aprender este idioma.
– El auge de la cultura freak: esto es algo que está directamente relacionado con lo anterior. Internet ha conectado a muchos individuos de manera que se ha creado una especie de identidad social denominada: “los frikis”, que no son sino fans exacerbados de algo. Y que de hecho, están orgullosos de serlo y demostrarlo a través de algunos rasgos de su indumentaria (camisetas y chapitas fundamentalmente).
– El fácil acceso a través de Internet y su globalización y de las tiendas especializadas. Es relativamente sencillo encontrar y descargar hoy en día una serie con sus múltiples temporadas y en diferentes idiomas. Al mismo tiempo, también es fácil y recomendable (si uno ha disfrutado de la serie viéndola) poder comprarla después a través del comercio online o de las diferentes tiendas donde se venden. Quisiera comentar la importancia de la empresa francesa Fnac que disfruta de un gran éxito de ventas en parte gracias a este sector.
– El bajo coste que supone este tipo de ocio. Efectivamente descargar y ver una serie es una forma de pasar el rato, culturizarse y disfrutar de grandes historias a un coste muy bajo. Además, si decidimos comprar las series (debemos hacerlo si tenemos las posibilidades económicas como forma de agradecer a las cadenas su elaboración, nada es gratis), nos encontramos un precio relativamente asequible y con un coste marginal por capítulo que hacen que sea una forma de entretenimiento muy económica.
Y con todos estos factores que incrementan la demanda, veo necesario hablar de la relación entre la demanda y la oferta, ya que con una demanda creciente, también hay una oferta creciente provocando así una espiral demanda-oferta. Como dijimos al comienzo del artículo, siempre se han hecho series en menor medida, pero debido a este consumo en auge, las cadenas de televisión ven un mayor mercado mundial y están dispuestas a invertir mayores sumas de dinero.

Estas inversiones, suponen un mayor número de series a lo largo del año y sobre todo, un salto de calidad superlativo en términos de directores y actores (muchos fichados del cine), guionistas de renombre, adquisición de derechos de otro tipo de obras literarias o fílmicas, producción (maquillajes, vestuario, escenarios, etc.), efectos especiales, bandas sonoras propias, etc.

Finalmente, esta cantidad de dinero invertido hace que las cadenas tengan entre 5 y 15 series anualmente para su parrilla televisiva. Y no hablamos de series con baja calidad sino que la HBO actualmente tiene en su haber Boardwalk Empire, Treme, Juego de Tronos y True Blood o la AMC cuenta con Breaking Bad, The Walking Dead y Mad Men. Ahí es nada. De esta forma, existe esta competitividad latente entre cadenas que hace que existan numerosas series y lo que es más, que las cadenas se empeñen aún más en desarrollar otras nuevas igual de buenas o más.

Por lo tanto, es un no parar, ya que si uno comienza a ver una serie x, al poco tiempo, se entera de que existe otra serie y que resulta que está triunfando aún más y de la cual todo el mundo habla, y así comienza un ciclo que puede no tener fin. Uno se vuelve más selectivo con lo que ve según sus gustos, ya que el tiempo que disponemos es limitado y tenemos tantas posibilidades para elegir… pero es que, si vemos los Emmy de este año en categoría dramática: ¿cuál dejaría de lado: Boardwalk Empire, Juego de Tronos, Breaking Bad, Mad Men, Homeland, Downton Abbey?

La respuesta es que difícilmente podría elegir cuál descartar, y eso es lo bonito del boom de la última década de las series de habla inglesa, que realmente hay un gran
número de series e historias que merecen o han merecido la pena. Y lo mejor es que existen millones de personas por todo el mundo que las conocen, respaldan y aman. Por eso puedo afirmar que NO Se Acerca el Invierno al mundo de las series sino que estamos en la Época Dorada de las Series de habla inglesa.

  • Chewi25

    Yo y creo que muchisima gente le debemos a Lost nuestra afición por las series de habla inglesa. En general la clave esta en el año 2004… ese año se estrenaron las series que revolucionaron el panorama. Ya no queda ninguna en parrilla. Pero siempre quedaran en nuestra memoria. Independientemente de como acabara Lost, para mi siempre sera la responsable de que me interesara en saber como funcionaba el Bsplayer o preguntarme que era un sopiler, un hiatus… 

    Ahora bien, en calidad, los ultimos años estan siendo mejores que ese 2004. Mad Men, Juego de Tronos, Breaking Bad… La competencia esta subiendo el nivel, y ahora el poder no lo tienen ABC, NBC o Fox (excepto Fringe)… ahora el poder la tienen las de pago. Y esa rivalidad es lo mejor que nos ha podido pasar a los amantes de las series.

  • Subcdte_Nachete

    Interesante artículo.

    Es increíble el salto de calidad en general de las series de esta década con respecto la de la década pasada (lo de los 80 y los 70 llega a ser sonrojante). La creatividad que se desborda por la televisión supera con creces al cine comercial. 

    Concuerdo en que el factor tiempo es fundamental. En estos días, la película media suele superar las dos horas cuando películas más viejas pueden perfectamente durar 90 minutos o menos. En mi caso entre semana veo alguna serie de la que estoy enganchado a un capítulo diario y el fin de semana lo dedico más a ver una película.

    Por otra parte, el factor internet ha sido importante en su consolidación. De alguna manera han logrado que internet se convierta en un aliado y que (pese a la piratería) las series sigan siendo rentables. Ni el cine, ni la música han logrado sus objetivos con la oposición frontal que si ha conseguido la televisión con una estrategia más discreta. Gracias a ello, si te has perdido algún capítulo lo puedes ver por internet. La gran beneficiada de ello son los guiones que han posibilitado argumentos enrevesados y giros del argumento sin que el telespectador desconecte.

    ¿Y qué pasa en nuestra piel de toro? En vez de asimilar las factores que han triunfado en los EE.UU., aquí seguimos anclados en seríes estrictamente familiares de 2 horas de duración. Tratar de juntar a padres, hijos y frikis en general con diferentes arcos argumentales es tratar de hacer la cuadratura del circulo. Así, por muy interesante que pudiese ser el punto de partida, el desarrollo se convierte en un coñazo con aroma a refrito mil veces visto. 

    Hasta luego.

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