Críticas

Brave

No sé cómo será recordada Brave dentro de un par de años dentro de la filmografía de Pixar. Yo salí del cine pensando que era un film “menor” (puramente por escala) y al mismo tiempo pensé que esa era su mayor virtud. Prefiero ver la película como un gesto de extraordinario respeto por parte de Pixar a la tradición del género de princesas que encumbró hace décadas a Disney, pero con añadidos marca de fábrica que aportan beneficios inesperados porque enriquecen el producto final, proporcionan a la película un toque particular de clase y, para la propia gente de Pixar, un mundo nuevo que explorar, más anclado en el clasicismo. El resultado es, por descontado, el film de Pixar con mayor carga mítica de toda su historia, pero también una película serena, directa, íntima, con mucha fuerza costumbrista y personal, donde las ambiciones de la compañía por presentarte imágenes indelebles, y por sacarte los Kleenex del bolsillo, se ven limitadas para bien y para mal por el respetuoso contexto mencionado.

Quizás este momento de “transición” era necesario, habida cuenta la espiral de secuelas en la que Pixar se estaba sumergiendo (y que todavía perdura, ver Monsters University), y en un año de descanso para los pesos pesados de la compañía antes del regreso en próximas fechas de Docter o Stanton. Quizás es la opción más recomendable, pero también es posible que Brave se haya visto afectada por estas condiciones: sobre el papel no es exactamente una película “fresca”, original hasta el grado que nos llevaban acostumbrando en los últimos años. Pero creo que hay una personalidad distintiva en su enfoque sobre las relaciones de género y en la tradición Disney, y presenta una claridad en su estructura ausente en films como Wall·E o Up –marcados por el síndrome de “dos pelis en una”–, que deriva en su ajustada duración: 93 minutos, el film más corto de la compañía en más de una década.

No hay un villano en Brave. Los enemigos son el egoísmo y la estupidez adolescente que inspiran a la princesa Mérida a desear cambiar la madre que tiene. Y la madre cambiará. No precisamente para mejor: la reina Elinor se convierte en aquello que los hombres más temen. Es una idea que distingue el énfasis femenino del film, y que además supone un giro agradecido a la larga lista de chicas Disney que al final acaban transformadas en dragones u horrendas criaturas solo para acabar con el corazón ensartado en la punta de una espada (Mim, Yzma, Narissa, Ursula, Grimhilde y dale, dale, dale…). La mujer es un monstruo, pero ya no tiene por qué ser el malo.

La falta de un antagonista es una decisión, en general, difícil de asumir y más para una compañía que domina como muy pocos (Aardman, quizás) las set pieces, las grandes y enrevesadas secuencias de acción, y los momentos álgidos en general. Esta ausencia pone cosas difíciles tanto a Chapman y a Andrews, a quienes cuesta incluso introducir escenas de acción –incluso la inevitable, que tiene lugar en el clímax final, resulta pelín forzada– como para el público (es decir, un servidor). El film, en su lugar, se defiende en la fluidez con la que evoluciona la relación entre Mérida y Elinor, y lo fascinante de su dinámica, por la que una va ganando en mesura mientras la otra pierde el control de sus actos. Es un comportamiento del que puedes extraer un mensaje femenino (la predominancia de las emociones sobre la fría lógica) o, simplemente, entender como una entretenida inversión de papeles entre padres e hijos. Tampoco me escondo: he visto casos más intensos y más, oigs, líricos (la soberbia Cómo Entrenar a Tu Dragón, por ejemplo). Me resulta curioso ver cómo Pixar se obliga a este cambio de ritmo y cómo explora nuevas posibilidades narrativas.

Y Mérida ayuda. Lo del pelo es una brutalidad. Es una decisión estética, es una decisión técnica y es una decisión narrativa y las tres funcionan. Más allá de que la empresa empleara un software particular para el desarrollo del cabello de la protagonista, ese aspecto físico otorga a nuestra protagonista una personalidad más discernible, más aún que los rasgos de adolescente rebelde tontalculo, felizmente superados conforme avanza el film. Así, Mérida va adquiriendo conciencia de sí misma, de su familia y de los mecanismos de la sociedad en la que vive, y por ello el personaje madura y crece sin perder un ápice de la fuerza visual que le proporciona la melena. Disney lleva ya años potenciando las características activas de sus personajes femeninos y aquí lo lleva un poquito más allá. En Mérida, al principio hay deseo, y después conocimiento. Sin príncipe. Mérida crece por ella misma. Y ese pelo. Típico detalle de diseño absolutamente triunfal y que demuestra la preocupación del film por los matices.

En perspectiva, unas 48 horas después de ver el film, sigo todavía en el aire sobre los efectos del cambio asumido por Pixar: menos impacto dramático a cambio de cohesión y serenidad, e interesantes dinámicas de personajes sin sacrificar un ápice del exquisito nivel técnico al que nos acostumbran. De momento, me voy a quedar con lo último porque, en cierto modo (y desde luego no, NO completamente) Brave satisface un deseo que tenía desde hace años con Pixar: un deseo de cambio, de alterar sus modos y conductas, de probar cosas nuevas. La división independiente, rock out with the cock out, que llevo gritando a los vientos desde hace meses tendrá que esperar un poco más. Pero de momento, esto (quién lo iba a decir) es algo diferente.


Brenda Chapman, Mark Andrews | Brenda Chapman, Mark Andrews, Steve Purcell, Irene Mecchi | (con las voces de): Kelly McDonald, Emma Thompson, Billy Connolly, Julie Walters, Kevin McKidd, Craig Ferguson, John Ratzenberger | Patrick Doyle | Nicholas C. Smith | Andrea Warren | Katherine Sarafian | Pete Docter, Andrew Stanton, John Lasseter | Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios | Walt Disney Company |
  • https://lacriticapirata.wordpress.com/ galeno report

    Hola hace tres días que vi la película y aunque reconozco que la critica de rafa no se puede mejorar, tanto es así, que le he copiado/robado algunas ideas, aquí tenéis la mía por si os interesa. https://lacriticapirata.wordpress.com/2016/07/26/brave-indomable/

  • hunk31

    Pues resulta que esta pelicula aun teniendo un guion irregular tirando a malo, prescinde del principe, lo cual demuestra que si pueden hacer peliculas con princesas de protagonistas sin recurrir al tan manido principe.Si quieres ver el cuento de siempre con princesas siendo rescatadas por principes tienes millones de peliculas en donde se da el caso, pero nunca esta de mas romper con ciertos topicos, si no te gusta la idea pues simplemente sigue encasillado en los convencionalismos de siempre

    Que por cierto no se porque a algunos les da por ponerse a mirar en mensajes que llevan publicados la tira de años, a mi me da que los que hacen esto rozan la obsesion

  • dario90

    la trama de la peli es ba$ura y el mensaje que da tambien. Es de las pocas veces que veo una personaje principal tan soberbia en una peliculas para niños, es un pesimo ejemplo a seguir. Si es una pelicula de princesas estilo medieval, no le agreguen cosas modernas absuras como esa rebeldia adolecente que no se quiere casar y no se que otra ba$ura mas.

    Para colmo ademas de dar una connotacion negativa del matrimonio tambien da una connotacion negativa sobre los hombres. Un desastre.

  • dario90

    si hay un princesa debe haber un principe, sino hace otro tipo de pelicula y listo

  • itz

    Hola, pues creo que es una excelente película, sobre todo porque las caricaturas son mis favoritas, y valiente le da un giro diferente a todas las películas de princesas que ya hemos visto.

  • http://www.facebook.com/people/Jose-Garcia-Martinez/1720373871 Jose Garcia Martinez

    A estas alturas es indiscutible la calidad en el aspecto técnico de Pixar, el perfeccionismo es marca de la casa. Como curiosidad decir que de los clanes pretendientes el único apellido que podía ser realmente escocés es el de Dingwall (que es una región escocesa), el Macintosh y espero no confundirme es el procesador que llevan los ordenadores de Apple, y el Macguffin es una técnica de cine. En cuanto al argumento, lo que empieza como un drama generacional entre madre e hija, acaba trasformándose en un cuento infantil con moraleja incluida, con pequeñas dosis de humor, pero más blando que en los anteriores trabajos. El largometraje gana enteros en la parte final donde consigue tener momentos de tensión controlada, y unas gotas de sentimentalismo para buscar alguna lagrima en el espectador más sensible. Y es que madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle.

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