Críticas

Los Mercenarios 2

La gran pregunta que puede suscitar Los Mercenarios 2 es cómo aguanta como película a pesar de semejante espíritu de cachondeo que domina cada minuto de su metraje, mucho más acusado que en la primera entrega. La respuesta es “sorprendentemente bien, hasta cierto punto”. La mayoría de vosotros detectaréis en qué momento exacto la película desbarra completamente y entra de lleno en el territorio Ocean’s 12, cuando sus integrantes dicen “fuck this movie, vámonos de farra”, pero ni en su hora más oscura termina de dejar de lado la complicidad con el espectador y en concreto… pues contigo, coño, estimado lector/a amante del cine de sudor y cerveza. Dejando a un lado todo este aspecto, la peli estaría un poquito por encima de la media del género gracias a que Stallone es un señor de buen corazón enamorado de tiempos pasados, en los que un mínimo de contenido y simplicidad eran indispensables, a que sus protagonistas han llegado a aparecer en este film porque hace unas décadas eran LOS MEJORES, PUNTO y a que, simplemente, no te aburre (sí, otra vez “tú”. Sé quién eres porque nos conocemos en silencio). Nada más que eso. Also: Van Damme. Y ya está.

Nada del otro mundo, salvo una porción del film a la que llevo dando unas cuantas vueltas por transcurrir en un escenario asombroso que invita a pensar lo que habría sucedido en un film más serio. Me refiero simplemente al momento en el que nuestros héroes llegan a una réplica de una ciudad estadounidense, un antiguo “escenario de pruebas” diseñado por la KGB para preparar un posible ataque contra Estados Unidos en el apogeo de la guerra fría. Es un lugar extraño, irreal. Lo más cerca (y lo más lejos) que esta gente estará de su hogar. Y os juro por Dios que Corazonada, de Coppola, no se me iba de la cabeza: calles desérticas de cartón piedra, al estilo de los años 80, que provocan auténtica sorpresa en nuestros héroes y que por ello sirven de trasfondo completamente orgánico, con vaselina, para los momentos más cariñosos del film, que funcionan por inesperados y por resultar elegante, honesta y educadamente “meta”.

Stallone nunca llega a explotar del todo las cualidades de esa escena, pero cada dos minutos te recuerda cómo domina los registros antes, durante, y después del guión de un género depreciado. Si Los Mercenarios 2 se hubiera tomado solo un poquito más en serio a sí misma (y los rasgos secos y balcánicos de las localizaciones habrían ayudado SEGURO), las posibilidades se multiplicarían. Es una lástima, pero hay que elegir. Y por ello es significativo que, justo después de este parón, la película recupera el tono batshit insane que mantendrá hasta los créditos finales.


La diferencia entre Los Mercenarios 2 y otras pelis de amiguitos: en esta ocasión, estáis invitados a la fiesta.


Hasta ese momento, Sly y su coguionista, Richard Wenk –una elección muy afortunada para el tema, responsable de 16 Calles–, han jugado con pequeñas cosas: el film nos habla sobre una juventud tan falta de experiencia y “tontorrona” como honesta y valiente (Liam Hemsworth); también nos lleva al momento en el que una persona comienza a atisbar la inevitable degradación física (Statham, en un estado mental –ojo, mental, el tío sigue en plena forma– similar al Gibson de Arma Letal 4) y, en última instancia, revisa la relación entre Sly y “la chica de la película” (Nan Yu), cuando uno no puede evitar volver la vista atrás a Rambo II, film con una de las pocas contrapartidas femeninas eficaces que ha tenido Stallone, a ver si ahora puede cambiar la historia. Es una mezcla entre férrea ética profesional y una anciana comprensión del mundo en blanco y negro, y nunca me aburriré de ver estas cosas en una película de estas características. El resto es compadreo, heroísmos y masacre total.

El caso es que el compadreo encaja bien. Hay desigualdad en el reparto pero ninguno está desaprovechado (Crews y Couture son los mas marginados, por caché simplemente). Las apariciones estelares oscilan entre lo comprensible y lo descaradamente metido con calzador. Hay, por desgracia, muy poquitos momentos para el humor genuino y la mayor parte de las coñas vienen derivadas de los propios iconos populares que los actores han terminado representando, con resultado variable. No, el verdadero factor diferencial en lo que actores se refiere es, de entre todos, maldita sea, el cachas belga.

Prueba A: ESTO

Van Damme, señoras y señores, abrazando por primera vez en mucho, en muchísimo tiempo (vamos a descontar JCVD y a remitirnos directamente a Street Fighter) su inenarrable persona. Oculto en el nombre de Jean Vilain (joder), Van Damme crea un malvado absurdo y maravilloso, mezcla entre Castor Troy, dominator, el Milo de Boy Scout y filósofo a vuestra elección, con un agradecido sentido de la pantomima y marcado por la promesa de sexo duro (ojo al diálogo final con Sly). Van Damme no puede hacer nada más con los escasos 15 minutos que tiene a su disposición. No solo aporta cierta gravedad a todo este chochamen al recordarnos que hay un malo y es él, no solo sabe cuándo parar y transformarse en un villano puramente funcional, sino que demuestra que se encuentra en un punto completamente distintivo y reconocible como personaje de acción, al que llegará gente como Terry Crews, si le dan la oportunidad. ¿Es Van Damme un mal actor? Qué más da. ¿Es una persona interesante? Desde mi punto de vista y a los efectos, es más que eso, es justo lo que la película –y el género– necesitan: un punto bizarro, personal, y estimulante.

Dejando a un lado las excepcionalidades: hostias y tiros del año que se los pidas, siguiendo el patrón contemporáneo, desde el inicio a saco hasta la masacre final todos a una en plan All-Star. Sangre por ordenador hasta que te llega por las rodillas pero ningún “fuck” de estos que suenan a gloria. Explosiones reales, con muñecos reales volando en pedazos entre llamas de napalm. Un avión de verdad con tres cañones distintos en el morro. Un tanque de verdad que dispara con After Effects. Y un desarrollo narrativo que se complica la vida mil: ante la duda, masacra y si puedes, toca todos los palos visuales con sobrecargada fotografía (la diferencia entre el inicio en una base antiquísima del desierto de Chiquitistán y el final, entre el vidrio y el aluminio de un aeropuerto, jungla, bosques y estepas para dar color). No es malo Simon West. Tampoco es un genio. Supongo que era el señor profesional al que llamaban en 1983 antes de la explosión definitiva del género. Stallone no quiere retrotraernos al apogeo, ni quiere dar un paso adelante (cada vez tengo más claro que John Rambo fue una feliz anomalía). Quiere adiestrarnos en los comienzos, y de paso, recordarnos lo bien que se lo llegaron a pasar haciendo esta clase de películas. Mi condescendencia, por lo menos y una vez más, se la han ganado a pulso.


Simon West | Sylvester Stallone y Richard Wenk, según una historia de Ken Kaufman & David Agosto | Todo dios. | Brian Tyler | Shelly Johnson | Todd E. Miller | Paul Cross | John Thompson, Les Weldon, Basil Iwanyk, Avi Lerner | Guymon Casady, Jason Constantine, Boaz Davidson, Danny Dimbort, Robert Earl, Jon Feltheimer | Millennium Films, Nu Image Films | Aurum |
  • anathema1297

    Cuando se trata del intento de los mismos Gorilas republicanos de siempre, a la hora de producir una pelicula funcional a la propaganda expansionista de EEUU. se han logrado cosas muy patéticas… Pero como estas peliculas, desde John Wayne q no se veia esa intencion tan groseramente marcada. Mas alla de la balacera idiota q a todos nos gusta, alguien de verdad se traga algo de todo esto? Por favor!!!

  • donovank2

    tenia mucho potencial , de hecho si es entretenida mas o menos .
    creo que esta un poco bastante pasadisima de rosca para mal con el fanservice , algunas escenas , dialogos y apariciones de los vejetes legendarios rompen el ritmo una barbaridad .
    despues de verla esta muy claro que tenian un diamante en bruto con los malos de la funcion , lastima que no fue pulido , lo mejor del filme es van damme con ese desarrollo de lunatico inquietante  y scott adkins con un soporte perfecto como villano  , es una lastima que todo se finiquite en esta pelicula porque creo que sinceramente que darian muchisimo juego en una continuacion y le subiria el empaque a la trilogia .

    se deja ver  pero le cuesta mucho , en especial esas frases de los famosos que NO ayudan en nada a hacer inolvidable esta reunion de testosterona.

    pd: un apunte , VED  esta pelicula en  idioma original , subtitulada si es necesario , NINGUN doblaje le hace justicia a las voces originales de ningun actor , y las frases destruyen su consistencia , stallone es silvester stallone no ningun doblador de voz , lo siento pero el doblaje es la peor forma de ver un filme , solo como ultima opcion de ser extremadamente necesario  , y la cantaleta de los mejores doblajes del mundo no sirve de nada , siguen siendo un destrozo y el termino “mejores”  no ayuda mucho.
     

  • http://twitter.com/AlejandroGodino Alejandro Godino

    No estoy hecho para el cine de sudor y cervezas. La ví ayer. Muy convencional. No pido ningún rollo gafapasta, pero vieniendo de ver “Dredd”, “Los Mercenarios 2” me ha parecido un capítulo nuevo del “Equipo A”.

  • Grijaldo

    Ya habeís dicho casi todo lo que se puede decir de esta peli,poco más que añadir.
    No solo es un auto-homenaje hacia ellos mismos,es un homenaje para todos los que crecimos con sus pelis,de no ser porque me la ví en sesión doble con la de Dredd y mi nivel de testosterona estaba en nivel Hulk hubiese llorado como una perra.

    Una sonrisa de oreja a oreja de principio a fin.

    Ganas enormes de ver una tercera parte,le casco un 8 como una catedral.

    No es que sean grandes,es que son COLOSALES,en especial Stallone,por haber ideado esta reunión de colegas para nuestro disfrute.

    Espero que nos duren muchos años.

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