Críticas

Sabotage

Sabotage, el reflejo siniestro de The Expendables, es la película más oscura, cruel, tétrica, violenta y moralmente ambigua que haya protagonizado jamás Arnold Schwarzenegger, y un loable intento de nuestro protagonista para probar de nuevo fortuna en un subgénero que tocó muy, pero muy, muy muy de pasada en El Fin de los Días: el de la acción perturbadora. Para que os hagáis una idea, creo que Sabotage puede ser una versión bastante extremista de The Shield, la serie que introdujo en el siglo XXI la figura de los agentes desequilibrados, corruptos, con un privado sentido del honor, de estética naturalista y, en general, dominada por un tono de “a estos tíos les crecen percebes en los cojones”. Suena lógico que este material haya caído en manos de David Ayer, experto consumado en el policíaco (guionista de Training Day y Dark Blue) que el año pasado con End of Watch nos acercó un mundo policial con la veracidad por bandera. Sin embargo, aquí sus intenciones chocan un poco con la figura de Chuache y todo lo que representa, al hacer un pelín más de concesiones al espectáculo y homenajear la figura invencible que representa nuestro protagonista, por mucho que se manche las manos de mierda. En términos generales, para no liaros más: creo que es una película con momentos francamente espléndidos que me pierde por un motivo “medio objetivo” –la historia es un poco chufla– y otro más íntimo y personal: creo que se pasa tres pueblos en lo que a violencia se refiere.

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Antes de explicar este último punto, dadme un par de párrafos de cancha. Sabotage es la historia de un grupo de acción policial al que le arrebatan 10 millones de dólares que habían robado previamente a un cártel del narcotráfico sin conocimiento de las autoridades. Cuando el primero de sus integrantes es eliminado de manera misteriosa, comienzan a fluir las sospechas entre los miembros del operativo, todos ellos profundamente inestables y quienes, con su líder y mentor a la cabeza, John “Breacher” Wharton, se enfrentan a una triple amenaza: la de los narcos que buscan devolver el golpe, la investigación de una concienzuda detective, y finalmente ellos mismos. Sabotage no escatima en vicios con sus personajes: drogadictos, alcohólicos, embusteros, agresivos y solitarios. Ayer camina por una línea muy fina en este sentido. En momentos particulares del film el único punto de conexión que tengo con ellos no se encuentra en sus personalidades, enormemente exageradas, sino en las espléndidas interpretaciones de su reparto y la confortable dinámica entre sus integrantes.

Pero esa es una de las grandes virtudes de Ayer. Se veía en End of Watch y se vuelve a ver aquí. El estilo de los diálogos de Sabotage es enormemente coloquial. Rara será la vez que los personajes no interrumpen un “diálogo de trama” con algún chascarrillo –preferiblemente acompañado de un “fuck”. O dieciocho– que es enunciado a la perfección por los actores, lo que proporciona una sensación de cómoda interacción. Dicho de otro modo: hasta Sam Worthington está relajado (lo que nos permite ver al actor australiano como una persona, no como un constructo diseñado por Hollywood), y el resultado es francamente interesante porque proporciona matices a un grupo que, en manos de un director más desconectado, quedaría como una vulgar panda de macois. Ayer, cada vez que se le presenta la oportunidad, rueda a personas. Son inevitables ciertas ausencias, bien por escaso tiempo en pantalla (no diré nombres) bien por cierto desinterés (aquí sí: Terrence Howard, quien menos chicha tiene y quien menos quiere estar ahí), pero afortunadamente nos vemos compensados con las que son, a mi juicio, las dos grandes estrellas de la función junto a Arnold: Meirelle Enos y Olivia Williams. La segunda –cuyo rostro me resulta cada vez más y más atractivo conforme pasan los años– no tiene ningún problema en conciliar su aire de distinción con el entorno horrendo en el que la envuelve el film, pero Enos es una bestia parda. Nivel Eva Green, para que os hagáis una idea. Ella es la única integrante femenina del grupo –presentada “amablemente” como “la puta del crack”–, adicta a los narcóticos, y comprende un sinfin de características negativas que serían completamente denigrantes de no ser porque la actriz de The Killing las absorbe para expulsar NAPALM. No soy un gran aficionado a los estereotipos, y de los femeninos menos, pero si alguno tiene que triunfar este año que sea ese: el de la mujer que al final te demuestra, jugando con tus propias armas, que tiene el rabo más grande que tú.

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Dicho esto, vamos con el tema. Lo último que quiero es haceros trampa: cuando veáis el film, vuestra opinión puede ser drásticamente diferente a la mía y no diré ni pío. Pero creo que el uso de la violencia en Sabotage es tan recurrente, forzado y opresivo que me mata el film. Así de sencillo. Es una violencia cuya característica distintiva es que es violenta. No es elegante, como la de Woo. No es absurda, como la de Bay. No es elegante como en Cameron. Es desagradable. Es poco amiga de la estética. Y es constante. Tanto, que a veces la película se para en seco para mostrarnos vísceras de siete colores distintos no porque quiera recrearse ni mucho menos –que no se interprete esto mal: Ayer está a mil millas de ser un director frívolo–, sino porque se siente obligada a gritar, a retransmitir, que es un film más duro que la madre que lo parió. En este film mueren inocentes y mueren de manera horrible y sin concesiones, y no percibo por ningún lado la comunión que existe entre el director que sabe que la violencia en la gran pantalla tiene un efecto eminentemente cinematográfico y el receptor que, cuando le funcionan las entendederas, es capaz de percibir esa intención. O como decía Tarantino: “Porque la violencia, Jen, es divertida de cojones”. Sabotage no quiere ser tu amiga en ese sentido, y sus herramientas son el vicio, el dolor, y el constante recuerdo de que está ahí.

Y opino que esa insistencia hace daño al film, que cuando no tiene que cumplir esa obligación es un procedimental bastante bien llevado –al contrario de lo que sucedía en otro film de Chuache, The Last Stand, Sabotage está comodísima hablando de órdenes judiciales, guerras internas en la DEA y conversaciones de despachos, por no mencionar que el tratamiento que confiere al entrenamiento de los agentes es preciso e inmaculado y, en sus mejores momentos, recurre incluso a herramientas propias del género de misterio como una espléndida escena en la que juega con el tiempo cinematográfico, lo que enriquece la acción y los subsiguientes tiros. Ayer adopta para esta ocasión el estilo que tan bien le funcionó en End of Watch. Las secuencias de tiroteos no calarán entre los aficionados a la planificación reposada, pero se mueve que da gusto con una steady por el interior de una casa, desplazándose en función de los agentes que asaltan las viviendas y llenando siempre el plano sin tiempos muertos de ningún tipo. Sobre el uso de la violencia que emplea en estos tiroteos en firme, servidor no tiene pega ninguna. Sí la tengo, no obstante, cuando me interrumpe la gran secuencia de acción del film (una especie de duelo de justas a tiros entre dos vehículos, que visto cómo es Ayer resulta lo más disparatado que ha rodado jamás) para mostrarnos el rostro sanguinolento de un pobre ciclista estampado en un cristal sin que ninguno de los participantes le importe un huevo. En ese momento fui incapaz de hacer una transición entre “secuencia de acción divertida” y “verismo gore”. Esto se repitió en muchos momentos. Demasiados. Nada más tengo que añadir.

A lo mejor es que me estoy haciendo viejo, pero el caso es que Chuache envejece mejor que yo. Curiosísimo papel, este, que le obliga a mentir (no recuerdo muchos así en su carrera). Arnold Schwarzenegger hace, creedlo o no, una masterclass de poner cara de poker. Dejando a un lado que cumple con su faceta de Macho Alfa con la comodidad de la que ha hecho gala toda su vida, creo sinceramente que es la primera vez que le veo incorporar a su interpretación su pasada faceta de gobernador de California, porque la enjundia con la que aguanta constantes recriminaciones y sospechas de sus superiores sobre su implicación en el robo deja en ridículo a una sesión entera de control del Congreso de los Diputados. Se agradece además que Ayer esconda todo lo posible que su actor protagonista ya no tiene cartílagos en las rodillas (ni siquiera se le ve subiendo escaleras): ha conseguido llevar definitivamente a Chuache al pozo de los Infiernos.

Ayer es, en realidad, el gran beneficiado de todo esto. No solo ha conseguido presentarnos una faceta nueva de una gran estrella de acción de 70 años, sino que ha conseguido salvar en buena medida un material originalmente escrito por el equivalente cinematográfico del pez candirú, Skip Woods, y hace todo lo posible para minimizar cualquier tipo de defecto — la resolución del misterio que envuelve al film es un poco bodrio, el clímax parece un epílogo, piensas bien el plan en su conjunto y casi no hay por dónde cogerlo– centrándose en lo que es amo y señor: los detalles. El hamijo me ha dejado una película complicada porque pertenece a mi género preferido pero me deja una sensación amarga en el corazoncito. La recomendaría con peros. No la recomendaría con toda el alma. Pero recomendaría que en este caso concreto, y por los motivos anteriormente mencionados, no me hiciérais demasiado caso.


David Ayer | David Ayer, Skip Woods | Arnold Schwarzenegger, Meirelle Enos, Olivia Wiliams, Joe Manganiello, Terrence Howard, Sam Worthington, Harold Perrineau, Martin Donovan, Josh Holloway, Max Martini | Albert S. Ruddy, Joe Roth, Ethan Smith, Skip Woods | David Sardy | Bruce McCleery | Dody Dorn | Sasha Shapiro, Geoff Yim | Devorah Herbert |
  • Vinni McClane

    Son 2 pelis en una. Una es la historia de un comando de la DEA duro de cojones, con secuencias de acción rodadas con un gran pulso y violencia seca. Me gusta. La otra peli es la de una agente investigando unas muertes relacionadas con ese comando, son laaargas escenas de chachara de trama manida y contada de la forma mas aburrida posible. No me gusta. Lo último abunda más que lo primero. Aburrimiento.

  • rafaelgg

    Si claro dow expresiones es lo que hace que Eastwood mantenga el tipo compartiendo escenas con gigantes como Meryl Streep, Gene Hackman, o Morgan Freeman.
    Y claro El Hombre Tranquilo es posiblemente la mejor historia de amor porque, llena de momentos de una intensidad emocional enorme porque su actor era tan inexpresivo como El Chuache.
    Cuando dices que te suena igual que al Chuache es porque el hace elmismo alarde interpretativo ¿No?.
    Mira puedes contestarme con otra burrada igual o más gorda que servidor pasa del tema.
    Total si hay fans de One Direction capaces de equipararlos con los Beatles, no pasa nada porque los fans del Chuache digan barbaridades del mismo estilo.

  • Eduardo Estévez Valiñas

    Claro que las vi, pero eso no quita la realidad, que no eran “grandes” actores. No lo eran, no nos engañemos.

    ¿Ya no nos acordamos de las 2 expresiones de Eastwood (con o sin sombrero)? :-)

    Por no hablar que Ford tampoco consideraba a Wayne un gran interprete.

    Y Steve Mcqueen no era tampoco Paul Newman…

    Eran actores que se valoraban por su carisma y presencia. Que supieran actuar (o no) era secundario…. ¿de que me suena eso?

  • rafaelgg

    Tu no debes haber visto “El Honbre Tranquilo”, “El Honbre Que Mató a Liberty Valance”, “Valor de Ley”, “Bullit”, “El Screto de Thomas Crown”, “La Huida”, “Centauros del Desierto”, “El Seductor”, “Los Puentes de Madison”, “Sin Perdón”, “Gran Torino”…….por nombrar algunas, si no no se explica que digas eso de estos 3 actores

  • Eduardo Estévez Valiñas

    Bueno, Arnold demostró que no era necesario ser actor…:-)

    Honestamente creo que la conversación se ha ido de las manos…

    y para ser sinceros McQueen, Eastwood, o Wayne tampoco eran “grandes actores”. Eran tipos con carisma y presencia, cualidades que también tiene el Chuache, así que me parece una comparación válida dentro de unos parámetros.

    Con todo, creo que Arnold dista de ser el héroe de acción “ideal”.

  • Sara Roman Arda

    El chuache en el nuevo tv-spot de ‘Los Mercenarios 3’, promete Mel Gibson:
    http://iconosdecine.blogspot.com.es/2014/07/los-mercenarios-3-nuevo-tv-spot-new.html

  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    Ya, por eso lo decía, como está en proyecto y tal… hasta el 2015 la pueden cancelar…
    Crom, danos tu bendición… ¡o vete al infierno!

  • http://www.cineycine.com ChuacheFan

    Nacho, imagino que estarás al tanto del proyecto de The Legend of Conan, ¿no? La cosa va para adelante y todo parece indicar que será ya en 2015 cuando empiecen a rodar. Respecto al director, olvida lo de Milius, pues por desgracia el hombre no está muy bien de salud y se está recuperando de in ictus o algo parecido que le dió hace unos pocos años. Lo de reutilizar la bso eso por descontado, vamos, es que si no lo hacen, los frikis del mundo saldríamos a la calle con las guadañas y las antorchas en las manos XD

  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    De todas maneras, ya que el tito governaitor está de vuelta, a ver si Crom se comparece de nosotros, en su montaña, y hacen Conan Rey a ser posible dirigida por John Milius ^^ Yyyyyyyyyyyyyyyyy que reutilicen la banda sonora de Basil
    https://www.youtube.com/watch?v=RoZzVUPqHbk
    Los pelos como escarpias cada vez que escucho el Battle of the mounds

  • http://WWW.losquildivernos.blogspot.com/ Alex J. Murphy

    Chuck Norris + Walter White

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