Críticas

Locke

Conocemos a Ivan Locke al volante de su vehículo circulando bajo las luces de una autovía de Birmingham durante la noche en la dirección que le ha colocado la decisión más importante de su vida. Dar media vuelta le garantiza recuperar la felicidad familiar, el éxito profesional… y su muerte espiritual. Locke es un thriller donde las apuestas son los principios y la integridad y en lugar de una bomba que estalla al bajar de 50 km/h. nos encontramos con un corazón roto. Para siempre. Me ha gustado mucho por el motivo fundamental: me ha parecido un thriller TENSO, y me ha fascinado por sus particularidades. Creo que es de lo mejor que ha hecho Steven Knight a nivel de guión, que supone un paso adelante en seguridad respecto de su debut tras las cámaras, Hummmingbird, y que solo veo marrado por un par de momentos en los que se aleja un poco de su premisa y rompe la magia de la absolutamente espectacular descripción de su personaje protagonista y la interpretación a juego del actor que la acompaña.

© A24 Films

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Locke es un film tan ético — es un film sobre responsabilidad, principios, “hacer lo correcto”… “menschkeit“– que la ética es su característica definitoria, para mí, muy por encima de su puesta en escena (thriller en tiempo real, una localización, un actor), cada vez más popular en nuestros tiempos. La ética es la base de este thriller y el conflicto parte del deseo de su protagonista de que una buena decisión (o lo que él entiende por “buena”) pueda poner fin a años de culpa familiar y recuperar el orgullo perdido –sin especificar mucho en su pasado… ¿Recordáis a Michael Caine en La Huella? “¡Conmigo los Tindell comienzan a ganar!” Ese rollo–.

El concepto de “hacer las cosas bien” no solo está en la base del conflicto sino en los obstáculos, que parten del deseo de nuestro protagonista para minimizar los daños que ha causado su decisión. Locke es un capataz de obra que ha dejado a medio terminar un importantísimo y problemático vertido de cemento. Podría desentenderse de él y apagar el teléfono de su coche pero es un señor que, maldita sea, va a “hacer las cosas bien” en la medida de lo posible y a intentar garantizar el éxito de la obra a través de una serie imposible de llamadas telefónicas. Sucede que por encima de todo ese remolino de sentimientos, Ivan Locke es un profesional de la copa de un pino, de mente organizada, eficaz y pragmático, para el que perder los nervios es la última opción, y mira que la trama le pone a prueba, y cómo. Es casi heróico porque en cierto modo representa algo a lo que muchos aspiramos como profesionales: trabajar de manera impecable y ejecutar nuestra labor del mejor modo posible en el peor contexto imaginable. Y aquí es donde está la tensión, que llega de manera doblemente sorprendente por inesperada y por cotidiana.

Todos estos factores confluyen en la mejor interpretación de la carrera de Tom Hardy, quien despeja cualquier tipo de duda sobre la transición que va a efectuar durante los próximos diez, quince años hasta convertirse en líder de la estirpe de british working class actors frente a la otra rama, “de porte más aristocrático” –como fantásticamente me lo describió J.A. Bécares en Twitter– representada por Hiddleston y Cumberbatch. Es tan matizada la interpretación de Hardy –barba gurrumía, arremangado, notoriamente incómodo en el cochazo que conduce, como si no fuera suyo– que instantáneamente le caracteriza con un pasado y convierte a Ivan Locke en una persona completa.


‘Locke’, como ‘Lincoln’, como ‘La Caza’, es un thriller ético distinguido por potentes idiosincrasias del cine británico: duro como el pedernal y protagonizado por un demonio de actor disfrazado de héroe de la clase trabajadora.


Es tal su variedad de recursos y de grados que Knight no tiene que hacer virguerías con la cámara, algo que de todas formas no tiene intención de hacer porque este no es un film “expansivo” como 127 Horas, que se muere por salir de la grieta donde está James Franco; es claustrofóbico y disfruta con la presión. Y su actor disfruta aún más cuánto más tenso se vuelve. Es tentador convertir a este film en una metáfora (la carretera de nuestra vida, decisiones que tomar en cada desvío, etc..) pero supone cometer una pequeña injusticia porque tanto Knight como Hardy conspiran para proporcionar a Locke un sentido tangible, real, detallado e inmediato, construido a través de los detalles del entorno, la casi total ausencia de banda sonora, y de los contrastes de nuestro protagonista y del apoyo, tan puntual como eficaz, que le proporcionan las voces de sus compañeros de reparto, en especial Andrew Scott (Sherlock) en el papel de compañero de trabajo de Locke y hombre en el terreno de nuestro protagonista para salvar el vertido. Paradójicamente y aunque no lo veamos, hace el mayor esfuerzo físico del film. Y se nota en su voz.

Hay cosas que me fallan en Locke. Tiendo a fliparme pero es un film que en principio comete un pecado que es apartarse de sus reglas –y si una de ellas es “esto es real, esto es aquí y ahora”, no termino de ver mucho sentido al pasajero imaginario que Locke tiene en el asiento trasero de su vehículo, al que nuestro protagonista alude directamente de vez en cuando– y no termina de convencerme el insípido ángulo familiar: creo que todo lo que sabemos de Ivan Locke como persona con corazón está ya explicado en el momento en el que toma la decisión de partir con el coche. Sí, el drama matrimonial incrementa la tensión y sí, es oportuno. Pero en cierto modo me ablanda un poco la película porque contiene bastantes clichés y ni mucho menos está tan currado como la trama que rodea el vertido de cemento, en la que además el hamijo Knight se nota que se ha empollado esto de ser albañil porque es detallada al milímetro.

Sea como fuere, no puedo negar una película cuya puesta en escena e interpretación principal pertenecen al nivel TOP de sus respectivos responsables. No puedo negar un thriller en el que sus apuestas no son objetos, sino personas. No puedo dejar de sentir admiración por un film que no solo trasciende su propuesta formal (tío-solo-en-coche-90-minutos), quiere que nos olvidemos de ella y la aceptemos como cotidiana, porque quiere que nos demos cuenta de que sus virtudes son otras, mucho más humanas: la lucha por los principios personales en el siglo XXI, donde las victorias son pírricas, y las derrotas devastadoras.


Steven Knight | Steven Knight | Tom Hardy, Olivia Colman, Ruth Wilson, Tom Holland, Andrew Scott, Ben Daniels | Haris Zambarloukos | Justine Wright | Dickon Hinchliffe | Stuart Ford, David Jourdan, Steven Squillante | M Global, Shoebox Films | Vértigo Films |
  • wwilliamdhn88

    una vez ví esta película anunciada en una revista de cine,y ya me habia parecido interesante…como poco.
    he visto la película,sin saber a lo que me enfrentaba.creía que vería un thriller.no ha sido así…ha sido mejor.
    película atípica.pero con una gran dosis de tensión,y desde mi punto de vista MUY BUENA.Ton Hardy,interpreta a un Locke maravilloso.me ha dejado con una sensación de angustía.de echo pensaba que sería muy malo,.que locke en algún momento perdiera los papeles.por que, precisamente es eso.lo maravilloso de esta pelicula es su COTIDIANIDAD.
    film bueno,una buena historia = buen resultado.
    6,5/10

  • Ivan Casajus

    Joder no paro de pensar en la película.
    Deja un poso muy bueno.
    ‘Stephan dice que eres el mejor hombre de Inglaterra’
    Se me sigue poniendo la carne de gallina ahora en el trabajo.

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