Críticas

Spectre

Si algo nos anticiparon los instantes finales de Skyfall es que Spectre debería haber sido la aventura definitiva de la espectacular versión de Bond que levantaron Sam Mendes y Daniel Craig. Bond observa Londres desde las alturas, ya completamente desvinculado de cualquier conexión personal y emerge como el agente al servicio secreto de su Majestad que estuvo destinado a ser, y preparado para su misión más determinante: la desmantelación de la organización criminal conocida como Spectra, su némesis histórica. Y si bien Spectre es un espectáculo de acción condenadamente bien hecho, está desgraciado por una serie de estúpidas decisiones que insisten en someter a nuestro protagonista a una nueva crisis personal, al inventarse una vendetta privada entre el agente y el líder de la organización. Spectre, otra vez, vuelve a intentar “explicarnos” a James Bond con una actitud no solo reiterativa, sino superficial, torpe, artificiosa, apresurada, contradictoria y mustia, en total oposición al tono de sus secuencias de acción, de largo las más disparatadas de la saga Craig, y tanto más bienvenidas por su excentricidad cuanto más deprimente y mortecina (para más pruebas, el póster que os dejamos arriba) es el resto de la película.

La verdad es que si el drama personal de Spectre discurriera por una línea paralela al, volvemos a insistir, monumental espectáculo que es esta película, no habría mayores problemas. Pero tal y como Spectre está estructurada, aparece constantemente para boicotear el dinamismo y la diversión. Eso ya es malo. Pero es peor que al conflicto “humano” que plantea se le ofrece una solución en forma de una actriz italiana de 51 años que roba la película en cinco minutos, y la película la ignora por completo. Spectre es un absoluto desastre conceptual formado por dos películas apelotonadas de calidad diferenciadísima (es como una especie de Danny de Vito y Arnold Schwarzennegger), que en cierto modo resumen lo que ha sido esta etapa de Daniel Craig, marcada por altos espectaculares y bajos insondables. Concretamente y hablando de Spectre, el mayor mérito de sus ejecutores — Mendes, Craig, Monica Bellucci y el fabuloso equipo técnico del film, principalmente– reside en lo bien que lo enmascaran.

© DanJaq

© DanJaq

Tengo que hacer un inciso aquí: el drama personal es consustancial a buena parte del cine de evasión a gran escala de hoy en día porque no solo quiere ser DIVERTIDO. También quiere ser IMPORTANTE (y rara vez son dos principios que conjugan bien, desde mi punto de vista). Y en el caso concreto de Bond, desde Casino Royale sus responsables se han apoyado en un pilar inamovible: la humanización de James Bond. A excepción de Casino Royale nunca han terminado de conseguirlo y cada desliz ha degenerado en caóticas consecuencias y el motivo les ha pasado desapercibido hasta que ha sido demasiado tarde. James Bond NO es una “persona”. Es una eterna fantasía de poder que conduce el mejor coche, tiene el mejor traje, su hígado se autorregenera completamente cada media hora, se acuesta con las mujeres más guapas del planeta, es alérgico al compromiso y si le fichara el Leganés ganaba la Champions. Bond va más allá del mero personaje de ficción. Incluso Superman tiene un pasado. Es un ideal, tan poderoso que ha condicionado irremisiblemente a sus compañeros espías contemporáneos quienes han eludido o bien ignorado en la medida de lo posible cualquier tipo de intimidad (Ethan Hunt) o bien han convertido, como hace Bourne, la gran paradoja de Bond en su mayor virtud: el aspecto más personal de 007 es que NO tiene identidad personal. Es un constructo, una marca, una ficción, una portada de GQ. Un número.

Por todo ello, creo que Casino Royale causó el impacto que causó, tanto en la franquicia como en el espectador, porque durante gran parte de la película Craig no es James Bond, es un hombre que acaba descubriendo que acompañando al 007 hay un triunfo y una tragedia: tenerlo todo en sus manos, para acabar teniendo absolutamente nada. Casino termina con una imagen icónica: Bond enfundado en un traje de corte impecable y enunciando su nombre de guerra por primera vez. Y parecía suficiente. Pero por algún motivo, sus responsables decidieron insistir. Decidieron reforjarle a través de desgracias personales y de víctimas en el camino. Decidieron machacarle hasta convertirle en un alma en pena, una característica que Craig ha portado de manera encomiable y con matices, a pesar de que ninguna película a partir de Casino ha profundizado realmente en lo antinatural que resulta para Bond que en una escena está contemplando la idea del suicidio por White Label, y en la siguiente esté retozando con el reparto entero de Victoria’s Secret a 300 por hora en un Ferrari. Si ha funcionado, ha funcionado por la enorme magnitud dramática de las desdichas que ha padecido. En Casino pierde al amor de su vida, en Skyfall pierde a su madre adoptiva. Teóricamente, Bond ya no tiene más que perder. O no. Porque ahí, por tercera vez y con todo el aburrimiento que conlleva, gira Spectre, que de nuevo intenta reconfigurar a James Bond a través de la única forma que parece saberlo: con una fatalidad personal.

El problema es que lo hace terriblemente mal y hay que agradecer enormemente a sus responsables que no se note hasta pasada una hora y pico en la que hemos sido testigos de la apoteósis del Bond de Craig y Mendes. A partir de su inicio en D.F., Spectre comienza como un espectáculo imponente y dicharachero, muy cercano a las locuras pirotécnicas de la era Brosnan pero felizmente amortiguado por cierta sensación de realidad, por el distinguido acabado visual y por los rasgos curtidos y despiadados que aporta su excelente actor protagonista. La secuencia de apertura en la capital mexicana es un absoluto portento que combina planos secuencia (porque le da la real gana) con miles de extras y alucinantes efectos prácticos, seguida de unos minutos enormemente interesantes mientras Bond se adentra en los entresijos de la enigmática organización con la ayuda de una reciente viuda de un lacayo de Spectra, Monica Bellucci, cuya presencia acaba sin querer condicionando la película entera.


Spectre intenta ser una mezcla de Goldfinger y de Al Servicio Secreto de su Majestad. Una actualización de las características más notorias de la saga (el supervillano, el superlacayo) y una revisión de las mismas. Una aventura en firme y una película exploratoria. No lo consigue.


La escena que Craig y Bellucci comparten es la cima de este Bond. Se trata de una secuencia de seducción madura y controlada, interpretada por dos actores que rondan la cincuentena, donde por primera vez percibimos que Craig deja de tener el control para cedérselo a su compañera. Con buen juicio, porque Monica Belluci se ha convertido ya en una fuerza de la naturaleza, capaz de transmitir en un solo plano dolor, fracaso y terror indecibles — un papel diametralmente opuesto a lo que hace en Le Meraviglie, de Rohrwacher; papel que salva sin complicaciones, para hacerse una idea de lo que está repartiendo esta actriz esta temporada –. Bellucci, envuelta en la luz de Van Hoytema –no exactamente santo de mi devoción, pero maldita sea si este hombre no consigue dominar la luz a su antojo; a veces las imágenes de Spectre tienen un peso aplastante, a veces son hipnóticas y fantasmagóricas — emerge como la solución ideal al problema con el que han lidiado los responsables de la franquicia: es ella. Ella es la mujer que puede salvar a Bond de sí mismo, porque existe una atracción evidente y porque ambos han vivido años en ese mundo de espías y comprenden el bagaje que conlleva. Ella es la que podría haber puesto punto y final a la fantasía.

Es tan importante, tan significativa, que la ausencia de Bellucci marca un antes y un después en la película. Si la actriz italiana encarna el absoluto peliculón que Spectre podría haber sido, Madeleine Swann (Léa Seydoux) y Franz Oberhauser (Christoph Waltz) representan el que realmente es. Cuando Bond se acuesta con Swann, hay un momento en el que Craig tiene que detenerla porque ella va demasiado rápido para él. Son unos breves segundos que nos permiten ver el incómodo derrotero que ha tomado la película y la fragilidad con la que han escrito a Bond. Cuando Oberhauser explica a Bond su malévola relación en lo que parece una escena vulgarmente despachada en 30 segundos, pierde todo el carácter misterioso que le había precedido minutos antes en una fastuosa escena de presentación en la que Bond se infiltra en la Junta Directiva de Spectra y descubrimos maravillosos toques de ingenuidad clásica: todos a contraluz, en secreto, en un lujoso castillo, y con un glorioso pulpo por logotipo, en un encuentro tenso marcado por la presencia de un correctísimo Dave Batista, asociado a las mejores escenas de la película merced a su imponente presencia. Oberhauser, a plena luz y por desgracia, acaba siendo un desequilibrado cualquiera y, como veréis, un perfecto inútil. Swann y Oberhauser son dos personajes de inteligencia y comportamiento que varía arbitrariamente según le viene en gana a la película. Seydoux no tiene argumentos cuando Spectre decide transformarla de persona a florero. Pero Waltz es un actor curtido cuya calidad invita a pensar que podría haberse divertido más con este papel de mierda que le asignan y por lo menos imprimir un carácter más amenazador. Parece un contable cabreado.

Es entonces cuando recuerdas otros pequeños factores que decrecen la calidad de la película, como la trama referida al plan maestro de la organización, un vago comentario social sobre la vigilancia, la paranoia y la relevancia de 007 como un hombre solo frente a la tecnología actual, y que finalmente recae en manos del extraño supergrupo formado por M (Ralph Fiennes), Q (Ben Whishaw) y Moneypenny (Naomie Harris). Todos correctos, pero todos arrebatando iniciativa a Bond, que presuntamente debería ser quien solucionara directamente el entuerto, lo que en cierto modo invalida el punto que la película está proponiendo a este respecto. O como la lánguida canción de Sam Smith. O como la secuencia de créditos, donde descubrimos que un pulpo no es un animal especialmente seductor, se inventen lo que se inventen. O la ausencia en la sala de montaje del legendario Stuart Baird. En el fondo, no obstante, son pecata minuta comparada con el gran crimen de la película: la ausencia de una fuerza unificadora (saludemos todos a Tom Cruise) que dé coherencia y poder a este conjunto de ideas. A Craig le queda una película por contrato y acaba de perder el primer match point. Todavía les queda otra oportunidad. Solo tienen que coger lo mejor que ofrece Spectre — un Bond sin vínculos, un Bond sin barreras — y perder el miedo.


Sam Mendes | John Logan, Neal Purvis & Robert Wade, Jez Butterwoth, basados en los personajes creados por Ian Fleming | Daniel Craig, Christoph Waltz, Léa Seydoux, Monica Bellucci, Ralph Fiennes, Naomi Harris, Ben Whishaw, Andrew Scott, Dave Bautista, Jesper Christensen | Lee Smith | Hoyte van Hoytema | Dennis Gassner | Thomas Newman | Michael G. Wilson, Barbara Broccoli, Daniel Craig, Andrew Noakes, David Pope | Callum McDougall | B24, Columbia Pictures, Danjaq, Eon Productions. Metro-Goldwyn-Mayer | Sony Pictures Entertainment |
  • Dussan Cueva
  • Cerebro

    Yo tambn la disfrute muchísimo, es mas, la disfrute mucho mas que la primera. Esos últimos dos capítulos, te dejan comiéndote los dedos!!! Una tensión de puta madre.

  • Leto83

    Putadón tío. Con lo bonito que puede llegar a ser ir al cine con los críos. Pero papás, hacedlo con cabeza. Y fíjate que si llega a ser un Bond más entretenido seguramente la chavalería hubiera estado más atenta, sin embargo ver que dura sus 150 min ya debería de dar pistas. En fin. Ahí te va algo con lo que estoy seguro vas a sacar unas cuantas sonrisas:

    https://www.youtube.com/watch?v=bX_kKA6gXCg

  • Grijaldo

    Iba a poner algo pero tras leerte amigo Leto poco puedo añadir,totalmente de acuerdo con tu disertación de la peli.

    Ahora eso sí,tengo que contar mí drama personal al ir a verla.

    Resulta que llegamos mí colega y yo a la sala y nos encontramos toda la fila de atrás llena de críos de unos 10 años. Nos decimos,”vamos a flipar”,y ciertamente flipamos.
    Si a nosotros nos a parecido lenta y por momentos coñazo imagínate a los críos,logicamente se han aburrido y han dado la brasa por mucho que les llamásemos la atención mí colega y yo,como mucho se callaban cinco minutos.

    Lo dicho,un drama,de las peores experiencias que he vivido en una sala de cine.

    Ahora eso sí,en cuanto se han encendido las luces hemos ido a por los dos padres que han llevado a la chavalada y les he soltado “Pero a vosotros os parece normal llevar a unos críos de 10 años a ver una peli no recomendada a menores de 13,que se han aburrido y nos han jodido la peli a los de delante? Que no es culpa de los críos,es culpa vuestra por meterles a una peli que no es para ellos,y lo hemos pagado los demás,gilipollas!”
    Me cago en vuestra puta madre os tenía que ver sangrar hijos de puta!!”

    Ahí ya mí colega me ha agarrado del brazo porque me estaba calentando y nos hemos pirado pero la cara de los críos y los dos gilipollas eran un poema,valientes bastardos hay que joderse.

  • manuwar

    Es cierto, a la relación entre Bond y el personaje de Waltz le faltó un huevo desarrollo. Y eso que estamos hablando de una película de casi dos horas y media.

  • manuwar

    Incluye spoilers muy leves, pero spoilers a fin de cuentas.

    Fui al cine con todas las ganas del mundo pero…..uff, qué va, la peli falla. Falla una barbaridad.
    La he visto mogollón de lineal y guiada; carente de las sorpresas e inventiva de las pelis anteriores, especialmente la primera y tercera. Si ya para empezar resulta que la mayor sorpresa es cierto guiño a los fans….que todos conociamos antes de que se estrenase la película. Puto internet.

    El caso es que no es mala peli Bond comparada con la “vieja escuela”, pero si que es bastante decepcionante en base al estilo más seco, crudo y realista que se venía desarrollando en esta etapa Craig, que a mi me gustaba bastante, que en parte empezó a diluirse en Skyfall para hacer algo más puramente ‘bondiano’, y que aquí casi desaparece del todo para favorecer una serie de variables más clásicas (la organización ominosa, el secuaz gorilazeo, las SEDUCSIONES rollo Bond-fucker a la vieja escuela), que al menos en este momento no es lo que más me apetecía de este Bond.
    Luego a nivel de guión, si esta película pretende ser la gran culminación de una mini-saga a la que han conducido los anteriores tres episodios; se queda a medio camino. Están bien las referencias a sucesos anteriores, pero digamos que se nota bastante que el coso está lejos de haber sido planeado de un comienzo. Es que de hecho para enfrentarse Bond a la gran amenaza definitiva, no me dio la impresión de estar en más apuros ni en situaciones más límite de las que estuvo, por ejemplo, en la anterior película. O en la primera. Hasta la organización Quantum de la segunda peli me pareció más impenetrable, inabarcable y amenazadora. Y es que al final resulta que da más respeto millonarios sin escrúpulos mercadeando con desgracias como quien cambia cromos en una ópera; que demostraciones de chunguez suprema en las sombras de Roma. Rollo secta a lo Dawn Brown. Con instalaciones secretas y todo al final.

    En el lado positivo, tenemos un diseño de producción de estos de “que se note el derroche”, y las secuencias de acción, todas. Especialmente el emocionante prólogo en México, que te pone bien las pilas para luego dar lugar a una canción considerablemente mierder y….ya se sabe. Canción Bond regulera = Película regulera.
    Tampoco considero a Spectre un bodrio, ojo. Es entretenida a morir y razonablemente espectacular, pero da pena que si esto es el final de la era Craig, se hayan despedido con un capítulo tan desganado. Sam Mendes desde luego parece desganado, no habiendo rastro en esta película de los geniales hallazgos visuales y vibrante garra de la anterior película.

    Tocará un revisionado en el futuro,con tranquilidad y ya sabiendo lo que voy a ver, porque ya digo que he pasado un rato considerablemente agradable en el cine, lo chungo a llegado más tarde rumiando la peli. Porque cuando se anunció que Bond 24 se iba a llamar Spectre, sonó a una gran catarsis que finalmente no nos han ofrecido.

    Me debéis una Bond 25 para dar un final a esta etapa como Dios manda.

  • jin jack

    Ya la he visto y ha sido una peli muy floja, que me ha dejado hastiado, sinceramente es la misma sensación que me dejo QOS, pero doblemente peor, Sam Mendes ya me temía que hiciera esto, ya que dijo después de SF que le ponía enfermo volver a la saga, pues ahora yo soy el que se ha puesto enfermo viendo esta desfachatez sin pies ni cabeza.

    Daniel Craig está en su peor interpretación de Bond, esta con una cara de airoso y sin preocupaciones, parece un refrito de otros Bonds sin el menor esfuerzo.

    Christoph Waltz esta des aprovechadísimo, solo al principio parece amenazador, luego solo parece un colgado de turno.

    Dave Bautista una porquería de esbirro, al igual que Waltz parecía un monstruo, para luego irse de forma caricaturesca.

    Monica Bellucci genial cameo.

    Léa Seydoux de las peores chicas Bond que he visto, empieza bien para luego desdibujarse.

    Ben Whishaw, Naomie Harris y Ralph Fiennes tiene demasiado tiempo en pantalla y son cargantes.

    La trama es de lo más rocambolesca, la forma en cómo quieren unir las cuatro películas es delirante.

    Mentiría si dijera que no me entretuvo o que no me reí ocasionalmente, pero en su totalidad fallo, y el final es de lo más previsible, todos sabemos que de haber una última peli con Craig, a ella la mataran y él se querrá vengarse de Blofeld, independientemente de si habrá o no otra, yo ya quiero que a Bond los reinicien, y ya no sé si quiero que Nolan se encargue, después de ver lo que Barbara le ha hecho a Mendes, aunque hizo esta vez más que en la otra, un trabajo de encargo.

    Me encantaría que Nolan se encargara dentro de unos años, pero tiene que ser con WB, para que tenga total libertad.

    Sino hay otra con Craig, habrá sido una floja despedida.

    Aún así a los que os encanto me alegro, tampoco la considero mala, entretiene y cumple, pero teniendo el reparto que tenía y la historia, esperaba más

  • http://alquimistacinefilo.wordpress.com/ Jl Serrano

    Bueno, pues por fin la he visto y debo decir que me he llevado un pequeño chasco. No es que no me haya gustado, pero creo que es la más Brosnan de la etapa de Craig. Se ha perdido la esencia humana del personaje. Tiene todos los elementos posibles para molar, pero no lo consigue.

    Os dejo la crítica en mi Blog por si os queréis pasar: https://alquimistacinefilo.wordpress.com/2015/11/12/spectre-de-vuelta-a-la-rutina-para-bien-y-para-mal/

    http://38.media.tumblr.com/c61292ba53ff1586167b09ff1c3711c9/tumblr_inline_mlhla2wOnz1rompwx.gif

  • Jose David Dionisio

    Creo que estamos usando acrónimos por encima de nuestras posibilidades…

  • Mudo

    Casino Royal es un 8, Skyfall un 7, esta un 4. No llega a los niveles de Quantum of Solace, pero casi.

    No estoy de acuerdo con lo de que es un imponente espectáculo (es un imponente presupuesto) ni con lo dicho de la Bellucci: valiente chorrada lo que ocurre a su alrededor. Y mi manga ancha con las chorradas de guión de Bond es casi infinita.

    Lamenté dedicar dos horas y media a algo lento (sí, lento) que no acaba de saber qué quiere decirnos: De Bond (¿el macarra sensible con pasado?), de su relación con las mujeres (ahora todas tienen carrera, pero acaban de la mano en tacones en medio de las explosiones de turno), de una especie de reboot de las tramas con Espectra.

    Vamos, que no.

Críticas

doctor sueno

Vine buscando cobre y encontré oro.

dolemite

Rudy Ray Moore, la segunda oportunidad de Eddie Murphy.

joker

El payaso triste más triste del mundo.

adport

Arregla tu corazón o muere.

it2

El retorno por compromiso.

Twitter

Podcast