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Festival de Cine de Sevilla – SEFF 2015: Día 4

Previamente: Festival de Cine Europeo de Sevilla – Día 1, Día 2, Día 3.

Por Manuel Vila (@mr_manuel_v)

The Event, de Sergei Loznitsa – Incertidumbre antes y después de la calma

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Loznitsa se atreve, en su regreso al documental, con una tarea titánica: digerir horas y horas filmadas en 16mm de las calles de Moscú para reconstruir el fallido golpe de estado que facilitó la caída de los Soviets e hizo que el gobierno tuviese que instaurar a marchas forzadas la democracia que hasta el día de hoy sigue vigente, saliendo, de la manera que se vea, reforzado tras el incidente.

Hay algo curioso entre todo este material de archivo. El lago de los cisnes, suena en cada cambio de escenario, hora, o fecha que se nos muestra. No en continuidad, sino variaciones, y extractos escogidos delicadamente. Así lo que vemos en pantalla no es tanto una evolución hasta la calma del pueblo, que construyó barricadas y ocupó plazas en apenas unas horas tras el golpe de estado, sino, un pararnos a pensar si lo que estamos presenciando es realmente un cambio de Estado sincero, o una oportunidad muy bien aprovechada.

Lo malo es que para llegar a esta conclusión, se debe conocer bien el ballet de Tchaikovsky (que no está elegido sólo por la metáfora, era lo que se emitía por radio y televisión mientras las autoridades solventaban la situación), pues todo lo que se nos muestra en la película es fotografía de calle, sin más atisbo burocrático que los últimos minutos de la película que sirven para subrayar, y por mucho que los políticos hagan acto de presencia aquí o allá (congresos y plenos), no está montado en base a posibles disparidades o alternativas: el gobierno aplaca la crisis rápido, y Rusia se salva de nuevo gracias al nacionalismo. Es desolador cómo la música no puede redimir lo acontecido. Solo queda aplaudir la gran estrategia. Y esta película.

Under Electric Clouds, de Aleksey German – “Sólo las estatuas quedaron”

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Quizás la película más obviada del festival. Innegable que sus imágenes no logran tener toda la fuerza que otros numerosos relatos cinematográficos tienen de la pesadilla romántica eterna que es Rusia, pero sí lo suficiente para representar sin ser artificiosa, en el peor de los sentidos, un guión de vidas cruzadas en el que el drama es un aspecto inevitable de la vida, y sólo se puede limitar la cantidad de gris si eres uno de los afortunados.

Las acciones se sitúan en grandes escenarios naturales llenos de un inmenso vacío donde las personas deambulan, dan una justificación a largas tomas de diálogos insatisfactorios, que exclaman sobre una nación cuyas necesidades se desvirtúan en pos de egoísmos a los que también se les niega una resolución por las siempre acechantes desgracias.

Esta reflexión nos lleva al otro punto fuerte: aparte del guión fuertemente cohesionado en temática y nudos, las actuaciones no reflejan ni un atisbo de duda o improvisación. Muestran un automatismo del vivir, incluso cuando la depresión invade de forma agresiva el cerebro de los personajes. A destacar los desgarradores Viktoriya Korotkova y Merab Ninidze, cuyos egos ficticios sostienen el peso filosófico de la película, a la vez que estos necesitan cimentar sus vidas en construcciones tocadas de una u otra manera por la corrupción.

Sin caer en el ridículo de usar la suerte como principal motor de la película, Aleksei German Jr., justifica las motivaciones sin caprichos estéticos, con el simple vehículo de vaivenes existenciales y de puesta en escena, y el film se siente fluido entre los dos extremos vitales: la tragedia y la manta de consolación que nos cede el prójimo.

Belluscone: una historia siciliana, de Franco Maresco – Los neomelódicos y los neomafiosos

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Maresco, en su segunda película en solitario, se desdobla en protagonista y documentalista. Con la excusa de recuperar un documental olvidado, maldito por impedimentos varios (falta de suerte, inspiración o problemas técnicos), se persigue a sí mismo por las calles de su Sicilia natal para delatar los lazos de la mafia y simpatizantes, que ayudaron al ascenso de Berlusconi al poder.

Es fácil identificar qué partes del relato son guionizadas. El cambio de calidad entre cámaras e iluminación es fantástico (del entrelazado, al progresivo, y de luz disponible a pintorescos retratos de mandatorios como si de monarcas se tratasen). No tanto así el juego que se trae el director con su personaje y que carga sobre su actuación la responsabilidad de que esta película triunfe en su finalidad.

Es por tanto el montaje final, algo bastante calculado. No porque se le fuera la inspiración, como se bromea, sino dejar claro que el acceso a altas esferas es inalcanzable y hay que conformarse con lo disponible, sacar oro de cualquier situación. En este caso, la mina a explotar es Francisco Mira, Ciccio para los amigos. Con juegos mediante el color y el B&N en las apariciones y desapariciones en los planos de Ciccio, Maresco dibuja lo que echa en cara a su otro yo: con suerte esta lacra de la sociedad siciliana es una cosa del pasado, y ahora con Berlusconi fuera del poder, y las famiglias cayendo, quede todo limpio.

Ahí acaba la película. En realidad, no… En los créditos, como si no quisiese que formara parte de ese final bastante idealizado, Maresco decide lanzar una sonda al sitio de mayor concentración adulta: la noche. Gente común se igualan por un instante a los jefes y esbirros de la mafia: es mejor no hablar de ella, no hay que tentar al hombre del saco. Al final, Belluscone se muestra como un guiñol gracias a sus decisiones estéticas y formales, con una gran ventaja: no le hace falta a Maresco fabricar marionetas, sólo contactarlas.

  • Sefi_Dios

    Yo simplemente quiero dejar constancia de que también me he leído las crónicas del festival de Sevilla que nos ha brindado el señor Vila, así que aquí otro chute de autoestima para su ego en caso de que lo necesitase 😉

  • George Kaplan

    Pues eso, que espero que Manuel Vila no se deprima y pase de colaborar en esta sacrosantísima web, que aunque no sepamos qué comentar, leer sí que leemos (y de paso nos cultivamos.

    Ahora que lo pienso ya ni me acuerdo de por qué extraña asociación de ideas puse de avatar al (injustamente) olvidado Sprocket al llamarme George Kaplan. Me alegra que le hayas reconocido.

  • George Kaplan

    Pues eso, que espero que Manuel Vila no se deprima y pase de colaborar en esta sacrosantísima web, que aunque no sepamos qué comentar, leer sí que leemos (y de paso nos cultivamos.

    Ahora que lo pienso ya ni me acuerdo de por qué extraña asociación de ideas puse de avatar al (injustamente) olvidado Sprocket al llamarme George Kaplan. Me alegra que le hayas reconocido.

  • torgar

    Suscribo lo que dice Sprocket. Que entiendo que puede ser desesperanzador para el autor (Manuel Vila) ya que no comenta nadie pero algunos leemos. Y es que me sacáis del cine mainstream (o del indiehollydood) y me pierdo (ya lo hago entre el cine comercial). Aunque tengo en perspectiva verme un par de europeas.

  • George Kaplan

    Una cobertura del festival curradísima y muy de agradecer, pero es que son películas y autores de los que (en mí caso reconozco que por desconocimiento en su mayoría) poco tengo que decir.

  • jin jack

Críticas

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