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Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria (II)

Por Nauzet Melián (@nowseed)

Inauguramos la Sección Oficial. Se han exhibido 2 películas de estilos muy distintos, y como suele ser habitual, la reacción generalizada ha sido bastante dividida. Además, he tenido la oportunidad de asistir a la rueda de prensa de Martín Solá, director de La Familia Chechena. Tras las reseñas, os dejo con un resumen de sus comentarios sobre la película.

La Familia Chechena (Martín Solá, 2015)

Nuevo filme de Martín Solá, cineasta argentino que tiene en su haber tres largometrajes (todos ellos documentales). En esta cinta, Solá nos habla de la situación actual del país checheno, el impacto de las guerras sufridas en los años 90, y cómo la religión se ha convertido en una forma de protesta o resistencia pacífica.

Me extenderé en los simbolismos e intenciones de Martín Solá en la sección que dedicaré a su rueda de prensa, pero ahora mismo quiero compartir mi opinión sobre la cinta sin el contexto que el director nos proporcionó inmediatamente después de su visionado. Me parece lo más coherente.

La Familia Chechena quiere profundizar a ratos en el conflicto checheno y su sociedad actual. El problema es que Solá no proporciona contexto ni herramientas para crear el puzzle. A pesar de tratarse de un filme de corta duración (60 minutos), La Familia Chechena resulta interminable porque el director argentino se olvida por completo del espectador. No existe prácticamente nada a lo que agarrarse, y resulta realmente frustrante. La cinta abre con una secuencia de 10 minutos de duración donde observamos una danza religiosa chechena de representación cíclica.

Mismos cánticos, movimientos y sonidos en un bucle redundante que exaspera. Entiendo la intención del director, ya que quiere introducir al espectador en ese trance en forma de danza por acumulación. Pero considero que su mensaje y objetivo podrían haberse cumplido de la misma forma con una duración mucho más reducida de dichos cánticos y bailes.

La Familia Chechena

Lo más decepcionante de la película es que tiene potencial cuando se aleja de las danzas y focaliza su interés en las personas, sus historias, en la narrativa visual que el relato le permite al director. Pero es un oasis dentro de un inmenso y eterno desierto. No puedes dedicar el 80% de tu película a presentarnos la resistencia chechena a través de la religión con escenas de 15-20 minutos limitadas a danzas filmadas en primerísimos planos con diluidos y falta de nitidez, porque alienas al espectador y tu mensaje se pierde.

No todo es fallido en el filme. Cuando Solá se permite entregar el protagonismo a la familia chechena y tira de planos fijos, la historia cobra vida, y esto se puede comprobar especialmente en la conversación entre madre e hijo sobre las deportaciones y consecuencias de las guerras en Chechenia durante los años 90. También asistimos a una interesante escena donde podemos observar las danzas de las mujeres, mucho más sutiles y pulcras que las de los hombres, más viscerales e intensas. Por último, rescato una breve secuencia donde contemplamos el día a día de las mujeres en sus hogares a través de los cristales de las ventanas y con cierto desenfoque, mostrando la privacidad y distancia que profesa la mujer en una sociedad dominada por los hombres. Destellos de potencial ahogados por la experimentación del director.

En resumen, La Familia Chechena es un documental que se olvida de documentar, y se deleita en sus excesos diluyendo su mensaje. Su falta de exposición y especificidad en el tema que trata hunden las aspiraciones del cineasta argentino por retratar una realidad actual que habría resultado fascinante con una estructura distinta.

Kaili Blues (Bi Gan, 2015)

Ópera prima de Bi Gan, joven cineasta chino que ha apostado por un proyecto ambicioso tanto a nivel de estructura como de dirección, Kaili Blues nos cuenta la historia de un doctor que decide ir en busca del hijo abandonado por su hermano. Durante el transcurso del trayecto, el protagonista asistirá a un viaje onírico en un pueblo donde pasado, presente y futuro se entremezclan.

Kaili Blues

Kaili Blues tiene 2 partes bien diferenciadas. En su primera mitad, la película opta por un relato más “convencional”, aunque nunca abandona su estilo fragmentado, con insertos y planos detalle constantes que aportan una personalidad propia a la historia. Observamos los hábitos del protagonista, su día a día monótono, pero siempre acompañado de un lenguaje visual muy rico y lleno de detalles y símbolos (espejos diminutos que encierran a los personajes).

Sin embargo, Bi Gan decide transformar su estilo en la segunda mitad del filme, y asistimos a uno de los planos secuencia más extensos que he visto jamás (41 minutos de duración). La búsqueda de su sobrino empuja al protagonista a tirar de todo tipo de ayudas para alcanzar el lugar en el que éste se encuentra, desde motos y coches hasta barcas y largas caminatas. En todo momento la cámara persigue al protagonista, pero no se obsesiona con mantener una distancia predeterminada. Bi Gan proporciona cierta libertad a la cámara y sentimos como si la filmación fuera espontánea, y la cámara se adaptara en todo momento a los acontecimientos que se van sucediendo.

Pero el director chino no se limita a seguir al protagonista, ya que su llegada a un pueblo lleno de barrancos, pendientes y callejones abre un universo de posibilidades, y de repente la cámara parece asistir a una realidad donde el tiempo funciona de forma distinta. Seguimos a distintos personajes que se cruzan constantemente y la cámara parece moverse con libre albedrío, seleccionando a la persona que conseguirá llevarla al siguiente foco de atención. Acciones que quedan congeladas en el tiempo mientras la línea temporal de otro personaje fluye a velocidad normal. Me parece uno de los usos más inteligentes del tempo y las elipsis en una película. Se trata de una coreografía de tamaño gigantesco, y opino que posee mayor realismo e impacto narrativo que lo hecho por Iñárritu en Birdman.

En sus últimas secuencias, Kaili Blues vuelve al estilo que había abandonado a mitad de película, pero siempre confiando en la fuerza de las imágenes. Un plano del protagonista en un tren, la narrativa visual cobra fuerza, y nos resume el viaje onírico y espiritual del personaje con hermosa simplicidad. Pocas veces he visto un ejercicio de estilo y confianza tan poderosos en una idea visual. Kaili Blues es una pequeña joya, y Bi Gan tiene un brillante futuro por delante.


Rueda de prensa de Martín Solá (La Familia Chechena)

Tras la finalización de su película, nos dirigimos a la rueda de prensa en la que Martín Solá nos recibiría para comentar su largometraje y profundizar en la temática del mismo.
El cineasta argentino quiso incidir en el contexto que cimentó la realización del documental, y repasó las causas y consecuencias sufridas por el pueblo checheno durante las guerras sufridas entre los años 1994 y 1999.

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Solá ve La Familia Chechena como la segunda entrega de una trilogía iniciada por su filme establecido en Palestina, y que se cerrará con el nuevo documental que va a realizar en el Tíbet. Los 3 largometrajes poseen características en común, desde las creencias religiosas hasta los conflictos sufridos por los habitantes de dichas localizaciones.
Respecto a La Familia Chechena, Martín Solá ha querido enfatizar la danza visualizada en la cinta como un exorcismo colectivo, ya que estos bailes y cánticos se extienden tanto en el tiempo (pueden durar 8 horas de forma casi ininterrumpida) que provocan una sensación de trance a sus integrantes.

Por otra parte, uno de los aspectos que el cineasta ha querido destacar es la diferencia entre los mundos del hombre y de la mujer, que en todo momento se mantienen separados, y las danzas de ambos géneros son muy distintas en ejecución.

Por último, Martín Solá nos ha relatado los numerosos problemas con los que se encontró a la hora de filmar las escenas que forman parte del largometraje, ya que la desconfianza que Solá y su equipo provocaban en los chechenos dificultó la filmación y su estancia en el país. Necesitaron convivir con los chechenos durante semanas hasta ganarse su confianza y conseguir su beneplácito para filmar en lugares donde rara vez entra una cámara de fotos o vídeo.

La rueda de prensa ha sido muy informativa y ha conseguido proporcionar contexto a las imágenes del largometraje, así como ayudar a crearnos una idea más completa de la historia y su realidad social. Una lástima que no se vea plasmado en la película durante gran parte de su metraje.

  • Nicetomeetyou

    Seguiré tus criticas

  • Nicetomeetyou

    Gran artículo para el festiva de cine independiente más imprtante de España.

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