Críticas

Toy Story 4

Recuerdo Toy Story 4 como una película de momentos. Sostenidos y constantes durante su primera mitad, cuando giran en torno a un personaje concreto, uno que representa el corazón de la película — ¿Somos la función que desempeñamos? ¿Podemos cambiarla? ¿Podemos vivir sin ella? — más esporádicos durante la segunda, cuando giran en torno a un elemento mucho más primario: la luz, y el hermosísimo uso que hacen de ella el segundo y tercer actos de la película.

Momentos es lo que me ha dado Pixar desde 1995. En las películas que menos me han gustado de la compañía, aparecen aislados, desconectados, breves. En mis favoritas, esos momentos definen con tanta perfección qué es la pelicula en cuestión — por decir algunos, el montaje inicial de Up, el recuerdo súbito de la infancia del crítico en Ratatouille (¡y el uso de las formas abstractas para describir el acto de crear!), las estrellas reflejadas en los ojos de Wall·E y, por enlazar con Toy Story 4, una cadena de juguetes unidos frente a un muro de fuego — que casi no merece la pena seguir viendo lo que viene a continuación.

Me pasa una cosa: creo que si hay en el cine una metafórica distancia entre lo que es la película y lo que la película podría haber sido, Pixar la recorre, se pasa media hora en la línea de meta, y luego regresa para seguir con el relato. Por cuarta vez, un juguete es secuestrado y hay que hacer piña para rescatarlo a través de una cadena de situaciones ingeniosas, con un surtido de personajes nuevos para refrescar la plantilla, con una villana a la que derrotar. Tiene un motivo lógico: quiere tener una propietaria, y hará lo que sea para conseguirlo. Pero lo veo un poco más entroncado con lo que las películas de Toy Story solían ser, que en los lugares nuevos a donde ésta me estaba llevando. Es curioso de ver. No me lo llevaré a la tumba.

Ahora bien ¿es una pelicula agotada? No. No hay forma en el mundo entero en la que pueda decir que una película con un personaje como Forky está en “bancarrota de ideas”. Ni de coña, vamos. Y voy a explicar por qué. Forky, a diferencia de sus compañeros, es la creación de un niña pequeña. Uno cuya existencia es imbuida a través del puro deseo infantil de amar. Y Pixar me lo enseña con un plano fijo del rostro del moñeco en cuestión. Y donde antes había una colección de plástico, palo, cuerda y dos ojos locos de esos, ahora hay una consciencia. Y si me diera por usar una hipérbole, ese momento es tan sencillo y tan honesto que parece Dreyer.

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Y se mantiene desde ahí no solo en forma, sino en contenido, porque resulta que Forky nace con un propósito residual: tirarse a la basura. Es un tenedor/cuchara/abominación usado y eso es lo que suele pasarles una vez cumplida su utilidad. Y durante una maravilla de montaje, nuestro protagonista, el vaquero Woody, se las ve y se las desea para impedir que Forky cumpla su objetivo porque Forky tiene un valor adicional infinitamente más grande que aquél para el que fue concebido originalmente en una fábrica. Forky está ahí, como el chaval de Inteligencia Artificial, para querer y para que le quieran.

Bancarrota de ideas, mi calvo culo.

Toy Story 4 dedica sus primeros tres cuartos de hora a examinar esa circunstancia — y no solo con Forky: Buzz Lightyear comienza a plantearse también su propia consciencia a través de las frases hechas grabadas dentro de sí mismo; una falsa voz interior que a veces entra en contradicción con sus propios deseos –, que esconde un arma de doble filo que Woody va aprendiendo con el paso de los minutos, según va entendiendo que su posición como juguete principal de la niña se ha quedado obsoleta (y nada de medio recular como ocurría en la primera entrega: esta vez va completamente en serio), e intenta descubrir si un juguete puede sobrevivir sin el cariño de los pequeños, por sí mismo, en este mundo. Boop, una pastora de porcelana que la familia humana descarta al principio de la película, juega un papel instrumental en este dilema, que la película aborda en sus minutos finales. En total, un buen montón de cuarenta, cincuenta minutos, sin persecuciones, sin chistes, sin personajes nuevos, sin guiños, sin travesuras, sin “ve aquí para coger esto pero cuidado no te pillen”. No los necesita para nada. Solo hablar. Una canción de Randy Newman para que los peques digieran el tema. Miradas. Introspección. Es una película honesta, sincera, sencilla, cálida y responsable cuando habla de estos temas. Siempre hay una salida y nunca estás completamente solo.

Me resulta supercurioso cómo estoy reiterando que podría vivir perfectamente en esta película sin una de las facetas que siempre he puesto en un pedestal cuando de Pixar se trataba, su genio inmaculado en el diseño y ejecución de las secuencias de acción. Sigo escribiendo este párrafo mientras le doy vueltas a si es algo que la película quiere, o algo que quiero yo. Y no lo sé. Espero que sea lo primero.

Pero si, como me pasó a mí, desconectáis en ciertos momentos porque alguna persecución / salto al vacío / captura en el último momento os recuerda a alguna de las tres primeras, intentad fijaros en la luz a partir de la entrada de la película en sus dos escenarios principales, una tienda de antigüedades y una feria. Es mágica y la película lo sabe. Enormes arañas de cristal bañan a nuestros personajes en un arcoiris; un solitario rayo de luz señala el camino a seguir entre una finísima nube de polvo, o cuando desenfoca las luces de color de un carnaval nocturno hasta convertirlas en estrellas distantes.

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Es luz usada con un propósito poético, que introduce a nuestros protagonistas en un mundo mucho más grande que las cuatro paredes de la habitación de un niño, donde es posible que tengan una oportunidad más de vivir. Y el gato es cojonudo. ¿Quiero que haya una 5? Si me van a hablar de la llave W que abre la puerta X para conseguir la cosa Y que me lleve a Z… es posible. Ni idea. Probablemente no. Apuntadme como dudoso. Si me vas a hablar de la diferencia entre vivir y existir al nivel al que se mueve esta película en momentos que sigo recordando todavía una semana después… dame cinco. Dame diez.


Josh Cooley | Andrew Stanton & Stephany Folsom | Tom Hanks, Tim Allen, Annie Potts, Tony Hale, Keegan-Michael Key, Madeleine McGraw, Christina Hendricks, Jordan Peele , Keanu Reeves | Randy Newman | Axel Geddes | Bob Pauley | Patrick Lin | Pete Docter, Mark Nielsen, Jonas Rivera, Andrew Stanton, Lee Unkrich | Pixar Animation Studios / Walt Disney | Walt Disney Studios Motion Pictures |
  • Dios egipcio en paro
  • carloszombie
  • Dios egipcio en paro
  • carloszombie

    vente, te espero para arreglar esto

    https://media1.giphy.com/media/Mp19UE9GMARKE/giphy.gif

  • sasha

    Buena critica PERO la veo como un film menor de la saga. Aunque creo que es una buena, buenisima continuación de la saga ( a ver cuantas 4 partes estan a este nivel), pero para mi se cerro en la tercera.

  • Dios egipcio en paro

    ¿Interestellar malísima? Mira que te doy…

  • Dios egipcio en paro

    ¿Aún sigues dándole positivo a tus propios comentarios? XD

  • Dios egipcio en paro

    Pues después de haberla visto creo que coincido con la crítica generalizada, pixar se saca la chorra de nuevo y, pese a contar con el handicap de reabrir una trilogía que no necesita ser reabierta porque tuvo un broche de oro, cumple cojonudamente y nos brinda otra historia entretenida, divertida, graciosa y que nos folla el alma como solo pixar sabe hacer. Eso sí, no es mejor que la 3.

    A partir de aquí SPOILERS

    Por tocar un poco los cojones y ponerle alguna pega: mucho Woody y muy poco de los demás, hasta Buzz está sólo de espectador, y cuando participa más activamente parece que lo hace solo porque los guionistas se dieron cuenta de que tenía que hacer algo en la peli. Es un poco triste para el claro cooprotagonista de la trilogía.
    Y puede que sea cosa mía, que me hago mayor, pero cada vez me cuesta más creer que nadie se dé cuenta de que los juguetes se mueven XD

    En fin, ha llegado la hora de calificar la peli en el nilometro, la única escala objetiva de calificaciones: Le doy 5 mericidísimos Ras
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  • Hastur Jr.

    El peor problema que tiene Toy Story 4 es la espectacular trilogía que conforman TS1, TS2 y TS3: TS4 es como ese niño que saca todo sobresalientes pero lo damos por hecho porque sus tres hermanos mayores también sacaban todo sobresalientes y no esperamos (ni podríamos aceptar) menos…

    ¿Era necesaria TS4 después del perfecto cierre y reinicio del ciclo juguetil que fue TS3? No, claro que no… pero SÍ ERA POSIBLE, y Pixar ha convertido esa posibilidad en un nuevo broche de oro para una historia que ya creíamos completa. No cometamos el error de hablar de una “trilogía Toy Story + 1 secuela que cumple pero meh”: Woody -cómo ha madurado Woody a lo largo de la saga, comparad su reacción a Forky con su reacción a Buzz en la primera entrega- asume hasta las últimas consecuencias el paso del tiempo que se apuntaba en TS , trascendiendo su condición de “juguete de UN niño” a algo que está más allá (la frase de Buzz “Woody no es un juguete perdido… ya no” es definitiva).

    Por lo demás, Pixar hace una nueva exhibición de maestría en el oficio, haciéndonos saltar en el asiento, aplaudir, partirnos de risa y llorar como perras a su antojo. La película es técnicamente irreprochable, y el guion innova lo justo -con todos los tropos habituales de Toy Story, desde el rescate del compañero hasta el Juguete Malo Víctima del Desengaño pasando por el sentido de la existencia de una panda de muñecos de plástico- para mantener la frescura del primer día (aprende, Lucas: ASÏ se extiende una trilogía legendaria, so mastuerzo) y seguir haciendo avanzar a los personajes… pero tampoco tiene problemas para soltar lastre si es necesario. Un ejemplo: los secundarios clásicos y entrañables, como Rex, los Patata y compañía, tienen una presencia más bien testimonial para dejar sitio a nuevos fichajes (los dos peluches feriantes, el Duque Boom…) que nos dejan reclamando a gritos nuevas secuelas, spinoffs y lo que haga falta.

    Gracias, Pixar, una vez más.

  • carloszombie

    es que hay gente en las redes que se toman demasiado a pecho si uno expresa algo contrario a sus opiniones. por ejemplo, cuando por x razon yo digo que interestellar me parece una pelicula malisima mucha gente se lo toma a pecho y me han dicho literalmente que me golpearan y que interestellar es una pelicula UNIVERSALMENTE ACLAMADA, como si yo tuviese alguna enfermedad mental por decir lo que dije. ya se que no eres de ese clan hermano

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